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LA SOCIEDAD DE NACIONES ANTE LA PARADOJA DEL INTERÉS Y LA AUTODETERMINACIÓN NACIONAL

Escrito por: Carlos Alberto Arango Schütz

I. INTRODUCCIÓN:

Tras la primera guerra mundial, Estados Unidos y su célebre presidente Woodrow Wilson entraron como los árbitros de la geopolítica mundial. La guerra había imposibilitado los principios de la realpolitik, los balances de poder le habían costado a Europa seis millones de muertos y el famoso principio de Karl Von Clausewitz, que define la guerra como una extensión de la política por otros medios se había invertido; en ese momento la guerra y las consecuencias provenientes de esta definían la política.

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Woodrow Wilson un idealista empedernido, creía fielmente en todos los principios liberales aplicados a las relaciones internacionales y una vez pudo intervenir en la primera guerra mundial del lado de la Triple Entente, mostró su ambición de llevar a Europa su innovadora ideología. Con el final de la guerra y las conferencias de paz se estableció el pacto de la sociedad de naciones (o Liga de las Naciones), el primer organismo internacional que velaría por la paz, la seguridad colectiva y la libre autodeterminación de los pueblos.

La Sociedad de Naciones ó la Liga de las Naciones, se fundó como un proyecto liberal en el cual se manejaban las nociones que siglos atrás pensadores como Immanuel Kant ó John Locke instauraron dentro de la política internacional; sin duda alguna la “Paz Perpetua” de Kant, las nociones sobre la autodeterminación y los argumentos para las guerras justas de Locke se encontraban inmersas dentro del pensamiento wilsoniano y la estructura de la Sociedad de Naciones.

A menudo cuando Woodrow Wilson hablaba de Paz y de la sociedad de naciones, hacia una alusión al principio liberal de la autodeterminación como paso para una paz jurídica y moral. Veía esta autodeterminación como algo que se contraponía a los principios de la Realpolitik y a los balances de poder, era sin duda alguna una noción que ante los ojos de Wilson solucionaba los problemas cometidos por esta teoría; pero aunque este principio era tan vital dentro del idealismo wilsoniano, sería una de las causas principales por las que la Sociedad de Naciones fracasaría y la seguridad colectiva se vendría abajo, abriéndole paso a la Segunda Guerra Mundial.

El principio de autodeterminación constituyó un arma de doble filo, podía servir como una noción que regularía las guerras y la intervención de las superpotencias en los estados pequeños y recién formados, pero al mismo tiempo le permitiría a una nación como Alemania reclamar y posteriormente recuperar los territorios que le habían sido arrancados después de la primera guerra mundial. La ambigüedad de este principio y la paradoja que engendraron los diferentes intereses nacionales de las potencias, llevarían a que la Sociedad de Naciones fallara en proteger la paz y la seguridad colectiva[1].

Por lo tanto la pregunta que debe guiar las páginas siguientes es: ¿Por qué la Sociedad de Naciones como proyecto liberal, que promulgaba la autodeterminación de los pueblos como un aspecto fundamental para la paz, perece junto con la seguridad colectiva ante la paradoja del interés nacional y la autodeterminación del pueblo alemán?

Para responder a esta pregunta hay que comenzar por las ambigüedades presentes dentro del principio de autodeterminación, las debilidades (ideológicas y políticas) de la Sociedad de las Naciones y las condiciones del interés nacional de las distintas potencias de la Sociedad de Naciones (Francia e Inglaterra), para finalmente ilustrar con precisión la paradoja de la autodeterminación nacional y del interés nacional que afectaron conjuntamente el poder de acción de la Sociedad de Naciones.

I. PRIMERA AMBIGÜEDAD: LOS NUEVOS ESTADOS SATELITES COMO POSIBLES FUENTES DE CONFLICTO

Durante las diferentes conferencias en Paris, después de la primera guerra mundial, se decidió el nuevo orden territorial de las naciones originadas por la desfragmentación del imperio Austro-Húngaro y de los nuevos estados bálticos originados por la derrota de Rusia y la firma del tratado de “Brest-Litovsk”.

El nuevo orden territorial originó una Alemania recortada por todas sus fronteras, le habían dado tierras anteriormente pertenecientes a Alemania a Polonia, Austria, Francia y Checoslovaquia. Habían nacido nuevos Estados satélites que serían suculentos manjares para las grandes potencias europeas, en especial para Alemania.

En 1919 en un memorándum escrito por Lloyd George al presidente Wilson le escribe prediciendo los orígenes de la Segunda Guerra Mundial lo siguiente:

“No puedo concebir mayor causa para una guerra futura que la de que el pueblo alemán, que ciertamente ha demostrado ser una de las razas más robustas y poderosas del mundo, se encuentra rodeado por un número de Estado pequeños, consistentes muchos de ellos en pueblos que nunca habían tenido por sí solos un gobierno estable, cada uno de los cuales contiene grandes masas de alemanes que claman por reunirse con su patria.”[2]

Lloyd George tenía razón, el resurgimiento Alemán con Adolf Hitler, la ambigüedad del principio de autodeterminación y las constantes pugnas dentro de la Sociedad de Naciones constituirían el principio de la Segunda Guerra Mundial.

Después de la imposición del tratado de Versalles sobre Alemania y la división de sus territorios, muchos de los Estados satélites quedaron conformados por mayorías alemanas, como Austria, que Tal como Lloyd George lo dijo, clamaban por la reintegración y el retorno a su patria original.
Estos Estados a los ojos del principio de autodeterminación deberían ser propiedad de Alemania, no había ninguna razón para que fueran Estados independientes si su mismo pueblo estaba deseoso de volver a denominarse alemán. En este punto se nos hace visible la ambigüedad del principio de autodeterminación, aquellos Estados como Austria podían ser anexionados por Alemania bajo el pretexto de una autodeterminación nacional y ni la Sociedad de Naciones habría podido objetar este argumento.

II. SEGUNDA AMBIGÜEDAD: LA AUTODETERMINACIÓN NO SIEMPRE PREVIENE LA GUERRA, EN OCASIONES ES LA FUENTE DE LA MISMA:

Otro factor que hacía al principio de autodeterminación carecer de fuerza era que a menudo este no impedía la guerra, tal y como Adam Smith y el propio Wilson creían. A menudo los ciudadanos encargados de la autodeterminación y los que pagaban los costos de la guerra si impulsaban la misma; de hecho fueron los ciudadanos alemanes los que llevaron al poder a Adolf Hitler y con él a toda su maquinaria de guerra.

La autodeterminación entendida como la facultad de un pueblo para determinarse a sí mismo en aspectos políticos, tales como el gobierno, no siempre desembocan como los liberales y Wilson creían en un gobierno democrático, sano y no propenso a la guerra. A pesar de que en Alemania el pueblo había sido bombardeado con publicidad y discursos y se estaba gestando una tiranía de la mayoría, se empezaba a ver la autodeterminación del pueblo bajo supuestos canales democráticos y republicanos.

El nacionalismo además de ser un movimiento de la clase obrera y trabajadora, defendía la noción de que Alemania debería poder volver a ser una potencia reconocida y reintegrada en su plenitud; los alemanes querían la Alemania de los tiempos de antaño, la Alemania de Bismark reconocida y envidiada por las demás naciones de Europa. Adolf Hitler con el apoyo de un pueblo en una mano y en la otra las ambigüedades del Tratado de Versalles, del pacto de la Sociedad de Naciones y del supuesto nuevo orden internacional pudo guiar una autodeterminación que para 1934 llevaría al movimiento nacionalista al poder y a la cuenta regresiva para la segunda guerra mundial y con esta la completa desfragmentación de la Sociedad de Naciones.

Hay que aclarar que la autodeterminación del pueblo alemán luego de la primera guerra mundial, no es una autodeterminación plenamente concebida desde los principios liberales e idealistas de Wilson. Para los liberales como Locke y Kant no se puede autodeterminar y conformar un gobierno déspota y totalitario; el argumento liberal es que los hombres siempre y cuando posean el derecho y el poder para elegir su forma de gobierno, jamás aceptarán ni formarán un régimen despótico, anti-republicano y anti-democrático; ya que todos los hombres por naturaleza son amantes de la vida y de la libertad y no hay una forma de gobierno que respete más la vida y la libertad que una régimen republicano con un gobierno democrático. Este argumento liberal es plenamente cuestionable, y la historia demuestra en el siglo XX la desmantelación de este tipo de nociones, al llegar al poder los fascistas y déspotas de Europa.

Por lo anterior se puede decir que efectivamente el pueblo alemán se autodeterminó bajo otro tipo de nociones que no eran liberales, pero que esto no significa que no lo hayan hecho. El mundo en 1934 veía como Hitler subía al poder por una autodeterminación de un pueblo que estaba sujeto a un ferviente rencor con el régimen internacional y a un nacionalismo que los llevaría a intentar recuperar lo arrebatado por los tratados posteriores a la Primera Guerra Mundial.

III. LAS DEBILIDADES DE LA SOCIEDAD DE NACIONES (IDEOLÓGICAS Y POLÍTICAS)

Hay que resaltar las debilidades de la Sociedad de Naciones con respecto a los intereses políticos y la ideología liberal para aclarar como el interés nacional y la autodeterminación de los diferentes pueblos finalmente puso en jaque el objetivo más alto de la Sociedad de Naciones, la seguridad colectiva.

Anteriormente se demostró que el principio de autodeterminación no es necesariamente generador de paz y concordia, y que la autodeterminación no necesariamente constituye gobiernos democráticos pacíficos y pacifistas. El interés nacional sumado con lo anterior es otro factor que desequilibró a la Sociedad de Naciones, las dos grandes potencias que salieron victoriosas pero muy debilitadas de la primera guerra, Francia y El Reino Unido, se encontraban en dos tónicas diferentes. Francia por un lado siempre deseó que la Sociedad de Naciones fuera un organismo con “colmillos” para que de cierta forma protegiera el territorio francés de una posible violación de los tratados de postguerra por parte de Alemania; El Reino Unido deseaba una Sociedad de Naciones que fuese la inspiración del mundo a través de sus preceptos y no le interesaba una Sociedad de Naciones policiva preparada para las posibles confrontaciones futuras; a diferencia de Francia, deseaba que la Sociedad de Naciones guiará a Europa hacia la Paz y al desarme.

Las constantes pugnas ideológicas y políticas llevaron a que la Sociedad de Naciones no procediera al unísono con sus principios y a que en constantes violaciones internacionales[3] dicha organización simplemente no procediera. Los choques de intereses típicos de la realpolitik superaron la supuesta moralidad que debía tener la Sociedad de Naciones, los preceptos liberales habían quedado en ese entonces subordinados al egoísmo y el interés nacional y político de las dos potencias que concentraban el verdadero poder en la Sociedad de Naciones, la realpolitik seguía vigente.

IV. LA PARADOJA DEL INTERES NACIONAL

El interés nacional también fue fuente para diferentes problemas dentro de la Sociedad de Naciones y fuera de ella. Dentro de la Sociedad de las Naciones, El Reino Unido y su opinión pública no consideraron jamás que Alemania fuera un problema futuro para la seguridad colectiva. Cuando Hitler decidió invadir la Renania el interés nacional engendró una paradoja muy conocida, Arthur Neville Chamberlain (Primer Ministro británico) se encontró entre la espada y la pared, ¿debía ayudar a Francia o simplemente hacerle caso al interés nacional que no deseaba la guerra?, finalmente Chamberlain optó por hacerle caso a su ética de la convicción y al interés nacional y no detuvo a Hitler cuando pudo hacerlo; tiempo después Londres estaba siendo bombardeada por la Luftwaffe alemana.

El interés nacional sin ser separado de los asuntos vitales para el Estado tal y como lo efectúan los liberales, puede poner la supervivencia del Estado en duda. La paradoja del interés nacional se constituye en si verdaderamente se debe acudir a este en asuntos vitales o no, en ocasiones se hace vital para el Estatista tener en cuenta la opinión pública, pero esta sin ser versada en los asuntos de Estado puede llevar a que las decisiones sean un problema para la seguridad.

V. CONCLUSIÓN

La Paradoja del interés nacional afectó profundamente a la Sociedad de la Naciones y debilitó su poder de acción, ya que las dos potencias centrales que hubiesen podido detener el avance alemán y asegurar la supervivencia de la organización no actuaron cordadamente; la seguridad colectiva sólo era posible si los preceptos estaban claros y las potencias mediante deliberaciones en el consejo de la Sociedad de Naciones hubiesen trazado un rumbo colectivo.

La autodeterminación del pueblo alemán no se correspondía con el principio de autodeterminación liberal y esto hizo que la sociedad de Naciones como proyecto liberal no pudiera regular el impulso nacionalista alemán. La seguridad colectiva que haría posible la paz mediante el respeto de la autodeterminación y la deliberación moralista no se pudo lograr por conflictos de orden ideológico y políticos de las naciones comprometidas con el pacto de la sociedad de naciones y las debilidades estructurales de la organización.

BIBLIOGRAFÍA

· Kennedy, Paul. El Parlamento de la Humanidad. Debate. 2007.

· Wilhelmy, Manfred. Política Internacional Enfoques y Realidades. Grupo editor latinoamericano (GEL). 1988.

· Morgenthau, Hans J. Política Entre Las Naciones. Grupo Editor Latinoamericano (GEL). 1985.

· Dougherty, James E y Pfaltgrafl Robert L. Teorías en Pugna en las Relaciones Internacionales.

· Hosbawn, Eric Hosbawn, Eric. Historia del Siglo XX. Crítica. 1998.

· Doyle, Michael. “Ways of War and Peace: Realism, Liberalism and Socialism”. W.W. Norton & Company. New York.

· Hitler, Adolf. Mi Lucha. Solar. 2007.


[1] Hay que aclarar que la ambigüedad y la paradoja de la autodeterminación no fueron las únicas causas del fracaso de la Sociedad de Naciones, existieron otras razones que más adelante se analizarán y se unirán con el problema central de este ensayo.
[2] Kissinger, Henry. La diplomacia. “La nueva Cara de la diplomacia: Wilson y el tratado de Versalles”. Pág. 257.
[3] Violaciones del nuevo orden internacional como la invasión de Japón en Manchuria y su posterior invasión en China, ó incluso en violaciones del mismo tratado de Versalles por parte de Alemania.

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EL MERCANTILISMO Y EL COLBERTISMO EN FRANCIA (1661 – 1683)

Las siguientes páginas son una breve reseña sobre la Francia mercantilista del siglo XVII, publico este ensayo en Cali-Columna para la sección de historia con el objetivo de que sirvan como una referencia para todo aquel que le guste leer historia y ensayos académicos.

I. INTRODUCCIÓN:

El período que se va a tratar en las siguientes hojas es el que corresponde a la Francia del Siglo XVII, más concretamente en el reinado de Luis XIV desde el año 1661, hasta la muerte de su ministro de hacienda y finanzas Jean-Batiste Colbert en el año de 1683.

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Jean-Batiste Colbert nació en Reims, en una familia de mercaderes. Colbert jamás tuvo una educación formal, pero su tío, Odart Colbert le ayudo a conseguir un puesto dentro de la burocracia francesa como asistente de Michel Teller. Colbert pasó después de siete largos años de servicio a convertirse en consejero de estado y luego a ser uno de los principales ayudantes del Cardenal Mazarino. Después de la muerte Mazarino, Colbert ascendió hasta convertirse en el ministro de hacienda y finanzas del rey Luis XIV.

Este período de la historia, en el que Colbert sirvió bajo el absolutismo francés (1661 – 1683) está marcado por las clásicas políticas mercantilistas que influían en el desarrollo del comercio, la industria y la agricultura; cada una de estas actividades dependía estrictamente del control estatal y las posiciones proteccionistas del ministro Colbert con respecto a las importaciones, las exportaciones, la política fiscal y la asignación de monopolios a los distintos gremios existentes en una industria en particular.

En las siguientes hojas se describirá: El desarrollo del mercantilismo y el colbertismo; la política proteccionistas del ministro Colbert; el colbertismo y el mercantilismo como una herramienta para fortalecer el poder político de Luis XIV; y la estructuración del trabajo bajo el mercantilismo francés entre 1661-1683.

II. EL DESARROLLO DEL MERCANTILISMO Y EL COLBERTISMO:

Jean-Batiste Colbert manejó las clásicas políticas mercantilistas que habían predominado en Francia y en el resto de Europa desde el siglo XVI, básicamente se enfocó en fomentar y conservar el metal en lingotes dentro de Francia y prohibir su exportación, crear unas grandes barreras arancelarias para las importaciones, subvencionar las exportaciones creando monopolios otorgados a ciertos gremios industriales e imponiendo altos impuestos indirectos; todo lo anterior con el fin de aumentar las arcas y estabilizar la economía.

Colbert además abrazaba el clásico argumento de que el comercio es guerra y conflicto, para él una nación sólo podía mejorar comercialmente cuando le infringía daño a otra nación, “[…] las ganancias de una nación debe suponer la pérdida de otra”[1]. Debido a esto podemos suponer que la guerra de 1672 entre Francia y Holanda se debió a una fuerte presión ejercida por Colbert a Luis XIV[2] para que intentara organizar un modelo de comercio e industrialización basado en la estructura del desarrollo comercial e industrial holandés, que no era más que un fuerte comercio con las Indias Orientales y Occidentales y un desarrollo de manufacturas como el lienzo y los paños. Después de la guerra con Holanda y los altos costos que le significó a las arcas francesas, el país entró en un período de recesión debido a la escases de alimentos y las políticas proteccionistas sobre las exportaciones que impidieron en muchos casos la inversión de ciertos gremios en algunas industrias.

Por otro lado Colbert creía que Francia se debía auto-abastecer y generar lo suficiente para su subsistencia sin depender a gran escala del comercio con otras naciones, por esto Colbert mediante una serie de decretos impuso unos altos estándares de calidad para los bienes producidos en Francia, con el fin de que en un futuro, cuando generaran suficientes excedentes y cubrieran la demanda interna, pudieran competir y ganar en la “arena” de los mercados internacionales. Así el método predilecto era asignar a un gremio los derechos de producción sobre un bien determinado y proteger la producción de cualquier posible importación que generará competencia en lo domestico, después de que el bien había sido producido, se procedía subsidiar las exportaciones de dicho bien para que entrara con fuerza en los distintos mercados en donde Francia comerciaba.

El colbertismo se convirtió en una política de Estado después de la muerte de Colbert, esto se debió a que Luis XIV “[…] agradecía a Colbert con altivez el haberle ayudado materialmente a hacer posibles las grandes ambiciones de su madurez […]”[3], y a que en cierta medida las políticas de Colbert habían ayudado a librar a Francia de algunas deudas y problemas comerciales y también habían contribuido al fortalecido en el primer período de paz del reinado de Luis XIV, a establecer una economía balanceada que nunca se había logrado y que después de la guerra con Holanda jamás se pudo volver a concretar.

III. LA POLÍTICA PROTECCIONISTAS DEL MINISTRO COLBERT:

El proteccionismo jugó un papel fundamental en la economía francesa del siglo XVII, ya que los mercantilistas consideraban que la intervención estatal en los asuntos comerciales era vital para el desarrollo de una verdadera estabilidad económica en el país. La protección a las exportaciones era esencial bajo el colbertismo, se debía proteger la producción interna del país de cualquier importación que alterara los precios locales y compitiera en lo domestico con la producción de un bien en particular, se debía además potenciar la calidad de los productos para que generaran mayor competitividad y proporcionaran mayores beneficios. Las restricciones no se limitaban únicamente a las importaciones, también jugaban un rol determinante en la producción interna, ningún bien podía ser elaborado o explotado por más de un gremio en las distintas provincias, se limitaba en grandes proporciones la competitividad de los productos y se fomentaban los monopolios gremiales.

Este sistema gremial y de monopolios en ocasiones favoreció la producción pero generó un atrasó en la tecnificación y la evolución de la industria francesa. A menudo ciertos bienes llegaban a Francia del extranjero y constituían una revolución en materia de industrialización, pero los monopolios al ver sus productos amenazados por las nuevas innovaciones, acudían al estado en busca de restricciones y en ocasiones abogaban por la eliminación de algún bien importado de otro país y el estado en casi todas las ocasiones restringía las innovaciones o los nuevos productos que generaban competencia.

Un claro ejemplo de esta política de proteccionismo fue el tema de controversia en 1660, cuando empezó a llegar a Francia un nuevo producto que suponía una revolución, los calicós estampados. Cuando los monopolios de la lana, la pañería, la seda y el lino se dieron cuenta que los calicós competían abiertamente con sus productos acudieron al estado, este aplicando el colbertismo restringió los calicós e incluso los prohibió. Así Colbert se encargó de diseñar una política que fomentaba el desarrollo interno, pero que deterioraba la evolución de la industria.

En el tiempo en que Colbert fue ministro de Hacienda se desarrolló una política de cero tolerancia contra cualquier producto nuevo que compitiera en los mercados, cualquiera que lo produjera y que lo usara. Se crearon servicios de espionaje que revisaban los mercados y la producción para esclarecer quienes producían en contra de los decretos del Rey mercancías prohibidas. El proteccionismo llego al punto de ser una política que mataba a quienes producían y comerciaban con un producto prohibido, y que linchaba a quien lo comprara y lo usara.

IV. EL COLBERTISMO Y EL MERCANTILISMO COMO UNA HERRAMIENTA PARA FORTALECER EL PODER POLÍTICO DE LUIS XIV:

El régimen político en donde se encuentran las políticas proteccionistas de Colbert es una monarquía absoluta – con Luis XIV se da el absolutismo Francés – con el poder sobre todo los asuntos que le conciernen o que desea que le conciernan. La población es súbdita del Rey y por tanto respetan su derecho divino a gobernar y más en el caso de Luis XIV, de quien se decía que era la copia de la imagen de Dios (El Rey Sol); por lo tanto los súbditos vivían en un estado que era propio del rey, en donde este tenía el derecho divino a implementar cualquier política que deseara y considerara más conveniente para el bien común.

El mercantilismo es un sistema que necesita de la intervención del Estado para funcionar correctamente. El Estado es el único que puede proteger el comercio y la acumulación de metales preciosos prohibiendo que sean exportados y por tanto la riqueza se pierda cediéndola a otras naciones por falta de intervención. En un monarquía absoluta asegurar todos los medios de producción es un asunto mucho más viable y que por norma es una razón de Estado, a diferencia de otro tipo de régimen que no intervenga, respete las libertades individuales y promueva el dejar hacer – dejar pasar. Por lo anterior en Francia el mercantilismo surgió bajo el telón de la monarquía absoluta y fue de gran ayuda para que los reyes llenaran sus arcas con la riqueza acumulada e intervenida por el Estado.

El proteccionismo fue el método por excelencia para que el Estado pudiera controlar la producción y el comercio, y de esta forma cumplir los requerimientos impuestos por el modelo mercantilista. El colbertismo fue radical en su aplicación del proteccionismo y el intervencionismo, llevó crear estrategias que garantizaran el poder del rey mediante la adquisición de riqueza y el acondicionamiento de las circunstancias económicas. Los altos impuestos a la renta y a la propiedad, la asignación de monopolios, los subsidios a las exportaciones, las restricciones y el prohibicionismo de las importaciones fueron métodos que Colbert radicalizó para garantizar la riqueza y con esta el poder político de Luis XIV. El mercantilismo en Francia fue una herramienta a disposición del rey para fortalecer su poder político en su propio reino, así como en toda Europa. Luis XIV quería ser el árbitro del mundo y Colbert trató de proveerle las herramientas para que lo fuese.

V. LA ESTRUCTURACIÓN DEL TRABAJO BAJO EL MERCANTILISMO FRANCÉS ENTRE 1661-1683:

El trabajo bajo las concepciones mercantilistas consiste en ver al trabajador como una pieza importante en la producción, claro está que esto no supone que los mercantilistas vieran al trabajador con los ojos que Adam Smith los vio y mucho menos como los vemos hoy en día. Las condiciones laborales impuestas en el modelo mercantilista hacían que el trabajador se volviera dependiente de su propio puesto laboral, no recibía ningún estimulo por su trabajo más allá de su paga y el sistema no dejaba al trabajador avanzar en un proyecto de vida. Para los mercantilistas el salario por el trabajo y los beneficios desprendidos de este no eran objeto de gran preocupación, al trabajador se le pagaba arbitrariamente, sin tener en cuenta sus necesidades o preocupaciones, los mercantilistas procuraban tener personas necesitadas que hicieran el trabajo a un bajo costo, esto queda bastante claro con la frase de Bernard Mandeville: “En una nación libre donde no se permite la esclavitud, la riqueza más segura consiste en una multitud de pobres laboriosos”[4].

Los mercantilistas veían en la tecnificación o especialización del trabajo un beneficio para la producción, tal y como Adam Smith lo propuso en su teoría sobre el trabajo. Colbert fue partidario de la tecnificación pero sus políticas de monopolios a menudo no dejaban implementar nuevas tendencias laborales y la especialización a menudo se veía estancada. Pero los franceses tenían claro que la producción era mucho más eficiente dividiendo los procesos y por esto implementaron una política para atraer obreros, artesanos y otros trabajadores especializados de algunas partes Europa, para así promover nuevas industrias o para mejorar los tiempos de producción en ciertas ramas de una industria. Las tácticas que Colbert usó no se limitaban a persuadir a los trabajadores con incentivos monetarios, algunas veces recurrió al secuestro[5] para solucionar con rapidez la necesidad de una nueva mano de obra. Así el colbertismo también se valía de robar e importar mano de obra de otras naciones para potenciar la producción y la calidad de los bienes en Francia.

En el período de 1661 a 1683 la estructura del trabajo especializado consistió en nacionalizar las fuentes de tecnificación e “importar” mano de obra especializada a Francia bajo cualquier método.

BIBLIOGRAFÍA

· Murray n. Rothbard – Historia del Pensamiento Económico., Volumen I: “Pensamiento Económico Hasta Adam Smith”.

· François Marie Arouet “Voltaire” – El Siglo de Luis XIV., Tomo II. Capítulo XXX: “Hacienda y Reglamentos”.

· André Ribard – Francia: “La Historia de un Pueblo”. Cronos.

· Pierre Goubert – Historia de Francia. Critica.

REFERENCIAS

[1] Murray n. Rothbard – Historia del Pensamiento Económico., Volumen I: “Pensamiento Económico Hasta Adam Smith”. Pág. 282
[2] También hay que aclarar que la guerra entre Francia y Holanda no se dio únicamente por la presión de Colbert y sus posiciones frente a Holanda, Luis XIV tenía otros motivos.
[3] Pierre Goubert - Historia de Francia, “Las grandes estaciones del gran reinado”. Pág. 136.
[4] Bernard Madeville - Fable of the Bees: or, Private Vices, Public Benefits (La fábula de las abejas: o, vicios privados, beneficios públicos).
[5] Colbert recurrió a este método cuando quiso junto con Luis XIV construir una armada parecida a la holandesa, los primeros barcos en donde no se usó mano de obra “importada” no alcanzaron a cumplir los altos estándares de calidad exigidos por Colbert.

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INVESTIGACIÓN SOBRE LA PARTICIPACIÓN Y LA CULTURA POLÍTICA EN COLOMBIA

Escrito por: Juliana Toro Restrepo y Carlos Alberto Arango Schütz
Para:
http://calicolumna.blogspot.com/ y http://noticias.radio3hp.com/

El contexto político y social de la participación en Colombia

a. La exclusión económica y social: la pobreza es un factor importante en la participación ciudadana puesto que ésta determina las jerarquías de las preocupaciones de los individuos, así mismo da contenido y otorga sentido a la vinculación de las personas en procesos de participación.

En Colombia la participación ciudadana se ha desarrollado en condiciones de creciente desigualdad social: los procesos de modernización produjeron rupturas con filosofías tradicionales de vida así como importantes avances en materia social y económica, esto último llevó a que se ampliara la brecha social, en otras palabras ocasionó que se aumentara la exclusión y la polarización –la profunda inequidad -. Lo anterior ha conducido al impedimento para potencializar las habilidades y capacidades de los colombianos para el enriquecimiento de la vida, para construir un verdadero sentido de pertenencia y de cooperación, así como la construcción participativa a través de instituciones democráticas.

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b. El sistema político y la cultura política: la política en Colombia funciona en dos instancias separadas, la primera corresponde a la representación –las instituciones formales- que no logran regular la conflictividad real y la segunda es la instancia del conflicto –actúa en el campo de las relaciones sociales- que es inagotable puesto que se reproduce material y simbólicamente creando una intricada red social.

La representación, incapaz de penetrar las relaciones conflictivas y convertirlas en materia política se ha convertido en una mera práctica instrumental a través de la que se hace una captación popular mediante redes clientelistas, que buscan satisfacer intereses particulares y no la definición de metas guiadas por el interés común; los representantes han terminado por representarse a sí mismos y han abandonado a la sociedad, produciendo una falta de participación de esta última con respecto a lo público.

Los ciudadanos establecen una doble relación con la política, por un lado el apego a las formalidades de la democracia, y por el otro, la insatisfacción creciente con un sistema político que no enfrenta con éxito el conflicto armado y que no puede garantizar la satisfacción de sus necesidades a través de los canales que la propia democracia ha creado para hacer realidad la figura del Estado social de derecho –las políticas públicas, la planificación, la gestión pública y la participación ciudadana-.

La sociedad cada vez más excluida de los círculos de poder y desprovista de la posibilidad de ejercer su participación ciudadana busca la resolución de los problemas a través de prácticas clientelistas. Esta no es sólo una relación de transacción –beneficios a cambio de votos- sino que se convierte en una forma de cosmovisión y de cómo se interpreta la relación entre el Estado y el ciudadano. La intermediación del clientelismo crea entonces una dependencia del mismo, los ciudadanos participan en lo público si obtienen algún beneficio particular; por su parte los intermediarios políticos atienden intereses particulares con el propósito de mantener y tomar ventaja del monopolio del poder; lo que crea una cultura política paternalista y dependiente de las prácticas clientelistas.

c. La violencia y el conflicto armado: El conflicto armado se ha desenvuelto históricamente como una confrontación entre diferentes grupos insurgentes y el Estado, en torno a definiciones sociales, económicas y políticas.

Cada vez se aprecia con mayor nitidez la estrecha relación entre la participación ciudadana con la violencia y el conflicto armado. Varios programas puestos en marcha por el gobierno nacional –el plan nacional de rehabilitación, por ejemplo - han otorgado un lugar privilegiado a la participación ciudadana como un instrumento importante para reducir las tasas de violencia del conflicto armado; sin embargo el desarrollo de estos programas ha afectado profundamente la vida local, convirtiéndola en escenario del conflicto y como consecuencia ha transformado la vida política local, lo que ha generado que la participación ciudadana se vea afectada por esta situación.

El conflicto armado se constituye en un escenario global de los procesos participativos; cada vez la participación se afecta en forma más directa. El conflicto se desarrolla en torno al poder político. Toda la población incluyendo dirigentes y líderes políticos, se ha visto envuelta y afectada por el conflicto armado de nuestro país, esta situación ha estigmatizado a algunos sectores de la población como colabores de alguno de los “dos bandos” lo que también ha provocado que la división del país se haga cada vez más grande – entre los que apoyan al Estado ó los que están con los grupos insurgentes- ; los líderes políticos en algunas zonas han tenido que hacerse invisibles y prácticamente no ejercer el poder que el pueblo les confirió, así como otros han recurrido a la corrupción y a las alianzas con los frentes insurgentes que hay en el país.
La violencia se ha constituido entonces como un obstáculo para la participación, pero sobre todo ha impedido el surgimiento de nuevos liderazgos, además ha contribuido a la fragmentación de la vida social y a que cada quien opte por ocuparse únicamente de sus asuntos y evitar hacer cualquier cosa que pueda comprometerlo.

Protagonistas de la participación ciudadana.

El análisis de los agentes que participan en Colombia puede hacerse desde dos perspectivas: la primera, sobre los que optan por la participación mediante los mecanismos institucionales y la representación ciudadana que se da a través del voto popular; y la segunda sobre los que ejercen la participación directa; en otras palabras, los ciudadanos que intervienen directamente en los escenarios públicos para informarse, opinar, presentar iniciativas, calificar la gestión pública o tomar decisiones.

La participación ciudadana ha convocado diversos sectores sociales: líderes comunitarios, representantes de organizaciones sociales, miembros de juntas de acción comunal, sindicatos y organizaciones no gubernamentales, representantes de la academia y de grupos empresariales así como grupos específicos de la población -mujeres, discapacitados y minorías éticas-.

Viejos y nuevos liderazgos.

La mayor parte de las instancias formales de participación, así como las informales operan con base en mecanismos de representación social, en otras palabras mediante la designación de una o más personas en calidad de representantes de intereses específicos ligados a identidades sociales, territoriales y políticas.

En Colombia, desde finales de la década de los 50 el liderazgo tradicional lo han llevado las juntas de acción comunal, que fueron concebidas por el Estado como organizaciones sociales dedicadas a trabajar por el bienestar de la comunidad.

Desde la década de los 80 tanto en Colombia como en otros países de Sudamérica la participación en el ámbito político tomó un giro, sobre todo en el sector rural. En Colombia las poblaciones de campesinos comenzaron a sentir con más fuerza los embates de la guerra y el conflicto político colombiano, por eso decidieron conformar agrupaciones que se dedicaran a promover medios para desarrollar una cultura socio-política dirigida a la reconciliación y a la integración de las distintas comunidades arrasadas por los diversos participantes del conflicto armado. Como ejemplo tenemos el caso del “Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio”, en donde se ha optado por construir nación a través de la reconciliación entre los miembros de las diversas comunidades de este territorio. Actualmente el programa es dirigido y apoyado por diversas organizaciones no gubernamentales que se dedican a motivar a la población para que subsane los problemas que tienen debido a la ausencia del Estado.

Estos nuevos mecanismos han sido una revolución en las formas y prácticas de participación, han roto con las matrices hegemónicas dominantes en la política y han logrado abrirse un gran trecho a través de programas que le apuntan a la reconciliación nacional.

De esta forma los nuevos movimientos sociales le apuntan a una matriz contra-hegemónica que actualmente se constituye de tres factores cruciales que buscan la conformación de una verdadera cultura incluyente dentro de la política: 1) Un rescate de la identidad y de la vida cotidiana, 2) un enfoque en la participación social, 3) y una generación de cultura democrática. Estos tres mecanismos buscan que el individuo que participa pueda recuperar su identidad como un miembro activo de una comunidad que se pone metas de carácter social y político; también se enfocan en generar una participación sin representación individual, dentro de estos mecanismos, la participación se hace de forma colectiva; y además buscan que impere una cultura democrática donde el individuo represente a la comunidad y viceversa.

En Colombia han existido muchos mecanismos de participación y de liderazgo promovidos por el estado o por instituciones no gubernamentales, pero nunca en la historia de país las organizaciones rurales habían cobrado tanta fuerza en el ámbito político como actualmente lo han hecho.[1]

Cultura Política.

Gabriel Almond elaboro en la década de los 90 elaboró un concepto relacionado con la cultura política, en el expone cuatro dimensiones relacionadas a ella:

“En primer lugar consiste en un haz de orientaciones políticas de una comunidad nacional o subnacional; en segundo lugar, tiene componentes cognitivos, afectivos y evaluativos, que incluyen conocimientos y creencias sobre la realidad política, los sentimientos políticos y los compromisos con valores políticos, en tercer lugar, el contenido de la cultura política es el resultado de la socialización primaria, de la educación, de la exposición a los medios y de las experiencias adultas de las actuaciones gubernamentales, sociales y económicas; y en cuarto lugar, la cultura política afecta la actuación gubernamental y a la estructura política, condicionándolas, aunque no determinándolas, porque su relación causal fluye en ambas direcciones.”[2]

La participación como expresión de la cultura política nos demuestra que esta es una forma de pensar, actuar y convivir en contexto ya que enuncia las construcciones sociales que se han hecho a partir del colectivo; configura la forma de participar en los contextos y abre la posibilidad para la aparición de nuevas ideologías, formas de expresión y de desarrollo cultural y social.
La sociedad se constituye en últimas como la materialización de la cultura política, es decir que es a través de ella como se configura la forma de vida de las personas, las instituciones que funcionan dentro del ámbito estatal y la forma de gobierno que rige a un país.

En Colombia es necesario que la cultura política se replantee, ya sea mediante la participación contra-hegemónica aquí descrita o mediante otro tipo de instrumentos que le devuelvan al individuo y a las diversas comunidades la fe en sus instituciones y en el desarrollo de una verdadera política de integración social. Consideramos como apunte final que la verdadera paz se construye a través de la elaboración de una cultura política basada en la integración de los diversos pensamientos que permita la regeneración del tejido social del país y el normal funcionamiento de la política.

Bibliografía:

· Fabio Velásquez C, Esperanza González R., ¿Qué ha pasado con la participación ciudadana en Colombia?, Fundación Corona en una colaboración con Fundación Social, Foro Nacional por Colombia, Banco Mundial, CIDER – Universidad de los Andes. Corporación Región, Viva la Ciudadanía y Transparencia por Colombia
· Martha Cecilia Herrera, Alexis V. Pinilla Díaz, Raúl Infante Acevedo, Carlos J. Díaz Soler. La construcción de cultura política en Colombia: “proyectos hegemónicos y resistencias culturales”., Universidad Pedagógica Nacional.
· Francisco Llera., Enfoques en el estudio de la cultura política.
· Gianfranco Pasquino y Stefano Bortolini, Manual de Ciencia Política: “Participación política, grupos y movimientos”., Madrid, Editorial Alianza.
· Martín Hoppenhayn, Ponencia: “La Participación y sus Motivos”., Enero de 2000.
· Padre Francisco de Roux, S.J. Universitas Xaveriana, “Colombia es un Proyecto Viable”., Agosto de 2002.

[1] Véase el caso de la Minga Indígena de 2008, la huelga de los corteros de caña, los programas de desarrollo rurales liderados por los mimos pobladores - como el cado del “programa de desarrollo y paz del Magdalena-Medio” – ó el caso de los campesinos del Carare.
[2] Citado por Francisco Llera, “Enfoques en el estudio de la cultura política”, Op. Cit ., Pág. 59.


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“EN UNA NACIÓN LIBRE DONDE NO SE PERMITE LA ESCLAVITUD, LA RIQUEZA MÁS SEGURA CONSISTE EN UNA MULTITUD DE POBRES LABORIOSOS” – REFLEXIÓN

Escrito por: Carlos Alberto Arango Schütz
Para:
http://calicolumna.blogspot.com/ y http://noticias.radio3hp.com/

Hoy en una prueba de Económica Política, encontré la frase que figura en el título de esta intervención, en la cual quiero invitarlos a que me acompañen en una breve pero interesante reflexión sobre la esclavitud moderna.

Esta frase es una de las más populares de Bernard Mandeville (Médico, filósofo y economista político) contenida en su poema Fable of the Bees: or, Private Vices, Public Benefits (La fábula de las abejas: o, vicios privados, beneficios públicos). Esta frase es un buen ejemplo del crudo pensamiento capitalista, en donde la riqueza es producto del trabajo de los hombres, los cuales necesitan suplir unas necesidades básicas para garantizar su subsistencia dentro del sistema.

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En una nación libre donde la esclavitud no está permitida y por lo tanto la mano de obra no es gratuita, existe la necesidad de esclavizar a los hombres libres bajo una nueva concepción del trabajo. Esta nueva concepción modernizó la esclavitud, convirtió al trabajo en un medio por el cual se enriquece a los dueños de las tierras y de los medios de producción, mientras el trabajador se encierra en una rutina de laboriosidad que lo mantiene en un ciclo decadente, obteniendo un salario que escasamente le permite suplir sus necesidades básicas (alimentarse y mantener su hogar y su familia) y lo hace cada vez más dependiente de su puesto laboral.

Los “esclavos modernos” son una pieza fundamental del capitalismo, ellos constituyen la mano de obra económica con la que se construyen los Estados modernos, sin ellos el sistema capitalista estaría condenado al fracaso. Por lo tanto son piezas indispensables y dependientes del sistema que generan la riqueza que hace un poco más de un siglo producían los esclavos en los distintos Estados occidentales. Fatídicamente en el capitalismo la antigua esclavitud no es necesaria, no hay razón para privar de la libertad a un hombre que fácilmente puede ser un consumidor compulsivo de la oferta del mercado moderno, ó un explotado que por el diseño del sistema este obligado a retornar al flujo del mercado su salario recién adquirido.

Por lo tanto en una nación libre la riqueza reposa sobre una multitud de pobres necesitados, quienes buscan con un gran afán sobrevivir a la inclemencia de la escasez, dando su trabajo a un costo mínimo para el dueño de la riqueza e involucrándose en un ciclo productivo que enriquece al capitalista y empobrece al necesitado. Dada la naturaleza egoísta del hombre y debido al diseño del capitalismo basado en la competencia, para un capitalista es más conveniente contribuir al empobrecimiento que garantizar justicia salarial; de la primera forma con el paso del tiempo obtiene una mano de obra que cada vez produce el trabajo a menor costo.

En las naciones libres no hay necesidad de correr grandes riesgos para obtener riqueza, sólo es necesario recurrir a la fuente más segura que garantiza la producción de la misma: Los pobres laboriosos, dispuestos y predispuesto a asumir la carga laboral que el resto de la sociedad civil no quiere cargar. Para un Estado capitalista sólo es necesario obtener la fuente de la riqueza (las tierras donde se explotan los recursos naturales) y proceder a explotarla con la ayuda del trabajo de una clase social que debido a su deseo de supervivencia entrega su mano de obra a muy bajo costo. Con razón Mandeville expuso que los pobres laboriosos en una nación libre, son el medio más seguro para alcanzar la riqueza.

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CONFLICTO: MINGA INDÍGENA Y GOBIERNO NACIONAL – CONCEPCIONES DE LA POLÍTICA

Escrito por: Carlos Alberto Arango Schütz
Para:
http://calicolumna.blogspot.com/ y http://noticias.radio3hp.com/

1. Concepciones o imágenes de la política de los Indígenas colombianos y el Gobierno Nacional.

a) Movimiento Indígena (Minga Indígena):

Actualmente la movilización de los indígenas (ó la gran minga indígena), se encuentra en el marco de la lucha por la inclusión, la aceptación, el derecho de participación, la igualdad y el reconocimiento a los pueblos autóctonos dentro de un sistema de participación política, económica, social y cultural de carácter incluyente y respetuoso de los derechos naturales de los primeros habitantes del territorio[1], en donde hoy se encuentra amparada la República de Colombia.

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Los indígenas luchan por unos derechos que constitucionalmente son legítimos (con excepciones, como el tema del subsuelo), pero que el gobierno nacional hoy no reconoce. En Colombia ninguna institución estatal está de acuerdo en el número total de pueblos indígenas, la dirección General de Asuntos Indígenas del Ministerio del Interior, afirma que en Colombia hay un total de 81 pueblos indígenas, mientras que el ministerio de defensa en 2002 estableció un total de 83 grupos, coincidiendo con el Departamento de Planeación Nacional, que afirmó en 2004 que el total de pueblos indígenas era del mismo número. Posteriormente el DANE a raíz del censo de 2005, estableció que la cantidad era de 87[2]. El problema que genera no llegar a un consenso en las instituciones estatales sobre la cantidad de pueblos indígenas, es que no se puede establecer la cantidad de tierras que se van a destinar a estos, ni tampoco conciliar en la medida de lo posible sus intereses y mucho menos ofrecerles una protección total y justa, para que se puedan expresar como una minoría[3], dentro del marco del sistema político colombiano[4].

Así la postura o la imagen de la política de los pueblos indígenas, es pluralista al estilo de Bernard Crick, en tanto ellos como etnia autóctona abogan porque todas las etnias y grupos sindicales (como los trabajadores de caña) que conforman unas minorías, sean reconocido en su totalidad y tengan participación en las decisiones o proyectos de carácter político, económico y legislativo que los afecte directamente como el TLC, las reformas a la ley laboral y los acuerdos entre el gobierno y las empresas multinacionales para explotar recursos naturales. Además el movimiento indígena, exige que una cantidad considerable de sus pueblos sean reconocidos, para que su conservación sea garantizada mediante los derechos establecidos en la constitución de 1991[5].

El movimiento indígena no sólo quiere ser reconocido como una asociación de individuos unidos que reclaman una serie de derechos constitucionales, sino también como una asociación política, que tiene como minoría la facultad ó la posibilidad de trasformar sus demandas y/o exigencias, en un poder que brille sobre las imposiciones del gobierno, logrando sopesar el poder del mismo. Por esto siguiendo a Harold Lasswell, los Indígenas en sus marchas y manifestaciones públicas, en el debate del pasado domingo 2 de noviembre y en sus constantes presiones en los medios alternativos de comunicación, están ejerciendo actos políticos con perspectivas de poder[6]. Pero las perspectivas de poder de la Minga son de carácter incluyente y en las cuales el poder que se quiere ejercer está enfocado a ayudar a conciliar en lo posible los diversos intereses, tanto del gobierno como el de todas las comunidades autóctonas del país.

Por lo tanto las perspectivas de poder de los Indígenas, están basadas en la concertación mediante el dialogo (por esto el interés en citar al presidente a un debate público) y en el pluralismo incluyente en las acciones políticas.

Las minorías inconformes como los pueblos indígenas, son vitales para el desarrollo de nuevas concepciones en la política, para John Stuart Mill "los inconformes y las minorías son fundamentalmente útiles. Son los instrumentos decisivos para el descubrimiento y la aplicación de conocimientos nuevos; son las reservas intelectuales de la comunidad de hoy, y quizá sus pioneros de mañana"[7]. Por esto, no garantizar la participación política de estos grupos, dentro del marco del sistema político nacional, constituye un grave problema, no sólo porque no se esté teniendo en cuenta a una minoría, sino porque también se está perdiendo unas percepciones útiles en el ámbito político, cultural y social para el desarrollo del Estado-Nación. El movimiento indígena tiene presente esta percepción y por tanto exige que en Colombia cese la persecución a esta etnia, que se les garantice obtener todas las posibilidades para desarrollar su propio sistema político dentro de sus cabildos y resguardos, y que el Estado los acoja y les permita incluirse/ligarse al sistema político nacional, para aportar desde su perspectiva como minoría étnica.

b) Gobierno Nacional (Presidente Álvaro Uribe Vélez):

Por otro lado encontramos la imagen o la concepción de la política del gobierno nacional, encabezado por el presidente Álvaro Uribe Vélez. Esta imagen de la política corresponde a la doble moralidad y al concepto del equilibrio del poder expresados por Nicolás Maquiavelo en su obra el Príncipe, y a Hobbes es su concepción del papel del soberano.

El presidente Uribe, con sus perspectivas dirigidas a incrementar su poder, nublado por su disonancia cognoscitiva y lo que él considera las “razones de estado”, ha fabricado todo una fachada para tildar a la Minga, al Cric y a los movimientos sociales en general de terroristas y/o aliados de las FARC, para de esta forma poseer pretextos apoyados en la mentira y en la supuesta sangre que ha causado la violencia indígena a la fuerza pública. De esta forma, el presidente se ahorra la molestia de concertar y conciliar los intereses de la Minga, y logra actuar usando la fuerza legítima, pero represiva de los organismos de control. Además el gobierno nacional, aplica la regla de la conducta egoísta[8] del príncipe maquiavélico, impidiendo que se expresen las minorías como grupos con poder político e intentando y en muchas ocasiones logrando mantener un dominio despótico sobre estas asociaciones.

El concepto del equilibro del poder de Maquiavelo, también se aplica a Uribe, “En palabras de Maquiavelo, cada príncipe, y cada aspirante al poder, es el enemigo de todo los demás”[9], ubicando esta afirmación en el contexto del conflicto, es lógico que la estrategia perfecta para menguar al movimiento indígena, que busca participar en el ejercicio del poder político, sea mediante el uso de la violencia legítima en manos de la fuerza pública, para de esta forma intentar que se retracten de aspirar a obtener poder decisorio. Ya que estos movimientos sociales representan un enemigo naciente para los intereses del gobierno, en materia de inversión extranjera y dominio político, es mucho mejor atacarlos con mentiras que destruyan su credibilidad ante la opinión pública y persuadirlos mediante la fuerza, para que no persigan la adquisición de sus derechos legitimados por la constitución; que acordar con los indígenas medidas que garanticen el cumplimiento de sus reclamos e intereses, como por ejemplo los acuerdos de las tierras que legalmente deberían cumplirse, pero que hoy en día están a medio pagar[10].

Otra concepción que el presidente Uribe demostró poseer en el debate del 2 de noviembre, fue el concepto del soberano de Hobbes: “el gobernante no debe obedecer otra voluntad más que la propia”[11]. Por tanto el presidente Uribe, no admite en su ideología que otros grupos minoritarios como el movimiento indígena, puedan llegar a participar en la política o tengan espacio dentro de la esfera de lo político. Esta concepción afecta directamente la integración de ideas y de conceptos para mejorar la convivencia en la sociedad, y además destruye cualquier oportunidad de dialogo que conlleve a una concertación de intereses o a una sana participación en los poderes establecidos del Estado.

La manipulación de los principales medios de comunicación, constituye una de las estrategias para distraer o generar percepciones equivocadas acerca de los movimientos sociales, que buscan la reivindicación de lo que por derecho constitucional, natural e histórico les pertenece. Mediante esta manipulación de la opinión pública, el soberano (Uribe), impide que otras voluntades se establezcan en el plano social-político del Estado. Un claro ejemplo de la negación a aceptar otras voluntades se dio durante el Debate, cuando el presidente Uribe decidió opacar la voz de la líder indígena con sus gritos y vociferaciones hacia el público, impidiendo que esta expresara lo que iba a pasar a partir del domingo 2 de noviembre, debido a que el gobierno y la pasión indígena, no permitieron llegar a un acuerdo sobre los puntos a discutir en la agenda.

2. Posibles escenarios para la trasformación del conflicto:

Para poder garantizar un cierto orden político y social en un Estado, es necesario que el sistema político de gobierno, cuente con la política como una herramienta para reconciliar los intereses que hay en los diversos grupos dentro de una comunidad política. Por esto es que la mejor forma de garantizar una conciliación entre los intereses del gobierno y los pueblos indígenas, sea elaborando mecanismos de inclusión en el ejercicio de la política nacional, en donde se respete la expresión de concepciones divergentes

Por tanto la mejor forma para resanar este conflicto de intereses, es adoptando una modalidad de dialogo, que permita la expresión guiada por la moderación y no por las políticas dogmaticas y la pasión ideológica, que tanto el gobierno como los indígenas mostraron en el pasado debate.

Para garantizar un verdadero dialogo, donde los poderes no choquen, sino que se unan para mantener o restablecer un orden, hay que procurar que esté mediado por instituciones, personajes y/o organizaciones con una posición neutral. Otro punto esencial es que el debate debe ser llevado a cabo con representantes de ambas partes, que comprendan y usen la política así como el discurso, no para atacar, sino para reconciliar y otorgar la razón en la medida en que sea verdadero el argumento de la contraparte. El escenario ideal, debe ser entonces, en el cual ambas partes estén en igualdad de condiciones para deliberar, en donde los indígenas posean el mismo nivel para argumentar y contra argumentar, y en donde ambas partes sean reconocidas como un poder establecido[12] con un cierto grado de razón, que debe ser respetada.

Este escenario, debe estar secundado por el deseo de incorporar algo nuevo a la concepción política de una de las partes, a través de la experiencia deliberativa con la opuesta. Al garantizar que en cierto grado las concepciones políticas acertadas de ambas partes, van a estar amparadas e incorporadas bajo el acuerdo establecido posterior al dialogo, se puede resolver en gran medida el problema de la conciliación de intereses.

Notas:

[1] Ver http://www.cric-colombia.org/noticias/?content=detail&id=164 – Párrafo 3

[2] Ver http://www.cric-colombia.org/noticias/?content=detail&id=164 – Punto 1

[3] Ya que sólo representan según cifras del censo de 2005 del DANE el 2,5% con respecto a la población total en Colombia.

[4] En defensa de la Política – Capítulo 1 “La Naturaleza del sistema político de gobierno” – Pág. 19, Párrafo 1 – Bernard Crick. Ver Anexo Citas

[5] Ver http://www.cric-colombia.org/noticias/?content=detail&id=164 - Punto 1, Párrafo 15 y Punto 9

[6] Análisis Político Moderno – Capitulo 1 “¿Qué es la política?” – Pág. 10, Párrafo 2 – Robert A. Dahl

[7] Política y Gobierno – Imágenes de la política – Pág. 117, Párrafo 3 – Karl W. Deutsch

[8] Política y Gobierno – Imágenes de la política – Pág. 89, Párrafo 2 – Karl W. Deutsch

[9] Política y Gobierno – Imágenes de la política – Pág. 90, Párrafo 2 – Karl W. Deutsch

[10] Me refiero concretamente: 1) A las 15661 hectáreas de tierra que le debe el Estado a los indígenas por la masacre del Nilo. 2) A las 13674 hectáreas de tierra que se debe del acuerdo de INCODER.

[11] Política y Gobierno – Imágenes de la política – Pág. 94, Párrafo 2 – Karl W. Deutsch

[12] En muchos de los discursos realizados por los líderes indígenas durante el debate del 2 de noviembre, declararon que no reconocen al gobierno nacional por considerarlo ilegitimo. Este tipo de afirmaciones basadas en meras percepciones incrementa el conflicto. Los indígenas y los movimientos sociales en Colombia deben entender que agredir al gobierno sólo garantiza que ellos también sean agredidos.

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