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LA VIOLENCIA… ¿UN CICLO SIN FINAL?

Escrito por: Sara Estefanía Collazos
Para: http://calicolumna.blogspot.com/


Este periodo, visto como un proceso político nacional, resulta de un lado de la confrontación de las elites por imponer desde el Estado nacional un modelo de modernización conforme a sus ideologías ya fuesen liberales o conservadoras, y el otro, el sectarismo localista que ahogaba a todas las grandes regiones del país. En general se puede decir que la rivalidad partidista que se acentuó a principios de la década del sesenta fue la principal causa de este fenómeno predominantemente rural al cual denominamos Violencia.

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Aparentemente la oleada de violencia tiene sus raíces a partir del asesinato de Gaitán en abril de 1.948, suceso que generó una de las asonadas más destructivas, masivas y sangrientas de la historia, y que cobró la vida de miles de personas en todo el país; sin embargo mucho antes de lo que hoy conocemos como El Bogotazo, ya se habían suscitado enfrentamientos, en su mayoría entre liberales y conservadores, colocando a la nación de aquel tiempo en un contexto bipartidista y excluyente. La confrontación entre estas elites alcanzo el clímax en el segundo semestre de 1.949, su causa inmediata fue el ascenso del caudillo conservador Laureano Gómez, este hecho provoco de inmediato una gran resistencia liberal, que posteriormente se organizo en guerrillas, que no sólo hizo que el gobierno se proclamara en estado de sitio, sino que acentuó las luchas entre liberales y conservadores. La Violencia mirada desde esta perspectiva tiene su causa fundamental en el sectarismo bipartidista, y la continua rivalidad entre los paridos políticos tradicionales, y por quien se queda con la hegemonía del poder. Por otro lado, durante este periodo, las elites tuvieron gran influencia de la Guerra Fría, para redefinir el orden político basado en la familia patriarcal, la afiliación partidista y el catolicismo tradicional.

Durante este periodo, la violencia como mafia, basada en las rivalidades económicas también tuvo gran auge, sobre todo a partir de 1.954, las empresas criminales tenían objetivos económicos específicos, en un contexto caracterizado por la fuerte estratificación entro de grupos medios, la lejanía del Estado central, la omnipresencia y pugnacidad de las redes políticas locales y la fragilidad de los derechos de propiedad, que generaban conflictos principalmente por la tierra. Esta mafia, al igual que muchos tipos de conflicto que existen en la actualidad, era una violencia totalmente “legitimada”; ya que era vista como un negocio, en una mentalidad vigente hasta el día de hoy, donde “el fin justifica los medios”.

Una de las principales características de este periodo fue el surgimiento de diferentes guerrillas revolucionarias a mediados de los años sesenta, y que hasta hoy, ningún proceso de paz de los últimos gobiernos ha podido conciliar. Guerrillas que si bien en un principio nacieron con ideologías definidas de revolución socialista, para efectuar un cambio y así mejorar el país, conformadas por campesinos revolucionarios, estudiantes altruistas e intelectuales de izquierda, poco a poco se fueron transformando en grupos criminales al margen de la ley, caracterizados por su localismo y vandalismo, grupos que ya no busca el poder para llevar a cabo la revolución socialista, sino que se dedican al control clientelar de muchos gobiernos locales para así ampliar su control territorial, ya así la guerrilla de hoy en día se ha ido transformando en una próspera empresa militar de combatientes a sueldo, una vanguardia armada que perdió su mentalidad de cambio, y que para mantenerse utiliza recursos provenientes de el secuestro extorsivo, la extorsión y a la protección de cultivadores de drogas ilícitas que nacen de sus alianzas con poderosos narcotraficantes.

Estas guerrillas revolucionarias, entre las cuales se encuentran FARC, ELN, M-19 y el EPL, entre otras, junto a los grupos paramilitares, que hasta hoy siguen surgiendo, financiados por el narcotráfico, han sido los protagonistas de este “conflicto armado”, que lleva más de medio siglo azotando nuestro país, y que fue una de las principales consecuencias que dejo ese periodo de Violencia; estos grupos que surgieron como organizaciones guerrilleras cuyo fin especifico era transformar revolucionariamente el orden social y el Estado que lo protege, inspirados en ideas agraristas y comunistas, como también en la Revolución Cubana, se han ido degradando hasta llegar a lo que son hoy en día, un grupo que comete delitos de lesa humanidad, prácticamente terroristas, que si en un principio surgieron para el pueblo; hoy este mismo pueblo es su “carne de cañada”, para cometer sus atroces delitos. Hablando específicamente de las FARC, que son el grupo guerrillero que hasta pleno siglo XXI ha logrado mantenerse; es un grupo en muchos aspectos debilitado, no sólo ideológicamente, sino en cuanto a recursos físicos; y esto se debe en gran parte a la política de “seguridad democrática” del actual presidente Álvaro Uribe, que si bien le ha dado duros golpes a las FARC, no las logrará acabar hasta que asuma una verdadera política conciliadora, donde se lleguen a acuerdos que satisfagan a ambas partes, y así se pueda llevar a cabo el cambio que tanto se ha esperado.

Podemos analizar como a medida que pasa el tiempo, y con el transcurrir de cada gobierno, y sus fracasados procesos de paz mal fundamentados, se van adhiriendo más actores al conflicto, en búsqueda de sus propios intereses, utilizan cualquier medio, por atroz que sea, cualquier alianza para llevar a cabo sus fines, y es allí cuando se pierde el sentido de la política y la verdadera función de nuestros gobernantes, porque a veces pareciese que lo mismo que en su momento paso con las FARC, ahora pasara con la mayoría de los que conforman nuestro gabinete nacional; y una muestra de esto es el fenómeno de la para-política, esas alianzas entre nuestros legítimos gobernantes y paramilitares, esas campañas electorales de muchos gobernantes financiados por dineros provenientes del narcotráfico, tema que no es nuevo en nuestro país, pues sólo basta traer a colación el famoso proceso 8.000 que se le efectuó a Ernesto Samper Pizano, a quien se le juzgó de haber ganado las elecciones presidenciales, porque su campaña la había financiado dinero de los Rodríguez Orejuela. Y lo que tienen en común el gobierno de hoy en día con las FARC, es ésa misma perdida de ideología, donde no se está trabajando en pro de los ciudadanos, sino que se lleva a cabo alianzas ilegales, que contribuyan al cumplimiento de los intereses de unos pocos, y no de la gran mayoría como debería ser. En muchas otras ocasiones se recurre al clientelismo, o a la misma extorsión, para ganar las campañas electorales, poniendo en duda la verdadera legitimidad de nuestros gobernantes.

Al igual que sucedió con los grupos guerrilleros, los paramilitares son otro de los muchos actores que conforman el conflicto o La Violencia colombiana. Son un grupo que en un principio surgen al igual que las FARC, como una autodefensa en contra de las guerrillas de aquel tiempo, que busca legitimación; pero que con el pasar del tiempo, hicieron alianzas con el narcotráfico, y finalmente los grandes latifundistas fueron los que reorganizaron las Autodefensas, llevando a cabo exterminio de grupos y partidos políticos y cívicos, sindicatos, asociaciones campesinas, funcionarios públicos y periodistas; pretendían ser un modelo anticomunista en el plano nacional, y generar status político oponiéndose a todo tipo de iniciativas presidenciales; tejiendo al igual que hoy en día complicidades con organizaciones políticas, e incluso con políticos a nivel nacional.

Por lo anterior se puede deducir que el comportamiento y las acciones de los paramilitares no han cambiado mucho desde sus inicios; y que al igual que las guerrilla y la misma Fuerza Pública, y algunos políticos aunque en distinta proporción han sido responsables de asesinatos, masacres y desaparición de civiles; siendo este ultimo un tema controversial de la actualidad política y es el exterminio de civiles, por parte del mismo Ejercito Nacional para presentarlo luego como “positivos”, guerrilleros muertos en combate, ante sus altos mandos. Este fenómeno de los falsos “positivos”, es otra muestra de las nefastas consecuencias de este periodo de Violencia, que a veces pareciese no tener final.

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LA SOCIEDAD DE NACIONES ANTE LA PARADOJA DEL INTERÉS Y LA AUTODETERMINACIÓN NACIONAL

Escrito por: Carlos Alberto Arango Schütz

I. INTRODUCCIÓN:

Tras la primera guerra mundial, Estados Unidos y su célebre presidente Woodrow Wilson entraron como los árbitros de la geopolítica mundial. La guerra había imposibilitado los principios de la realpolitik, los balances de poder le habían costado a Europa seis millones de muertos y el famoso principio de Karl Von Clausewitz, que define la guerra como una extensión de la política por otros medios se había invertido; en ese momento la guerra y las consecuencias provenientes de esta definían la política.

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Woodrow Wilson un idealista empedernido, creía fielmente en todos los principios liberales aplicados a las relaciones internacionales y una vez pudo intervenir en la primera guerra mundial del lado de la Triple Entente, mostró su ambición de llevar a Europa su innovadora ideología. Con el final de la guerra y las conferencias de paz se estableció el pacto de la sociedad de naciones (o Liga de las Naciones), el primer organismo internacional que velaría por la paz, la seguridad colectiva y la libre autodeterminación de los pueblos.

La Sociedad de Naciones ó la Liga de las Naciones, se fundó como un proyecto liberal en el cual se manejaban las nociones que siglos atrás pensadores como Immanuel Kant ó John Locke instauraron dentro de la política internacional; sin duda alguna la “Paz Perpetua” de Kant, las nociones sobre la autodeterminación y los argumentos para las guerras justas de Locke se encontraban inmersas dentro del pensamiento wilsoniano y la estructura de la Sociedad de Naciones.

A menudo cuando Woodrow Wilson hablaba de Paz y de la sociedad de naciones, hacia una alusión al principio liberal de la autodeterminación como paso para una paz jurídica y moral. Veía esta autodeterminación como algo que se contraponía a los principios de la Realpolitik y a los balances de poder, era sin duda alguna una noción que ante los ojos de Wilson solucionaba los problemas cometidos por esta teoría; pero aunque este principio era tan vital dentro del idealismo wilsoniano, sería una de las causas principales por las que la Sociedad de Naciones fracasaría y la seguridad colectiva se vendría abajo, abriéndole paso a la Segunda Guerra Mundial.

El principio de autodeterminación constituyó un arma de doble filo, podía servir como una noción que regularía las guerras y la intervención de las superpotencias en los estados pequeños y recién formados, pero al mismo tiempo le permitiría a una nación como Alemania reclamar y posteriormente recuperar los territorios que le habían sido arrancados después de la primera guerra mundial. La ambigüedad de este principio y la paradoja que engendraron los diferentes intereses nacionales de las potencias, llevarían a que la Sociedad de Naciones fallara en proteger la paz y la seguridad colectiva[1].

Por lo tanto la pregunta que debe guiar las páginas siguientes es: ¿Por qué la Sociedad de Naciones como proyecto liberal, que promulgaba la autodeterminación de los pueblos como un aspecto fundamental para la paz, perece junto con la seguridad colectiva ante la paradoja del interés nacional y la autodeterminación del pueblo alemán?

Para responder a esta pregunta hay que comenzar por las ambigüedades presentes dentro del principio de autodeterminación, las debilidades (ideológicas y políticas) de la Sociedad de las Naciones y las condiciones del interés nacional de las distintas potencias de la Sociedad de Naciones (Francia e Inglaterra), para finalmente ilustrar con precisión la paradoja de la autodeterminación nacional y del interés nacional que afectaron conjuntamente el poder de acción de la Sociedad de Naciones.

I. PRIMERA AMBIGÜEDAD: LOS NUEVOS ESTADOS SATELITES COMO POSIBLES FUENTES DE CONFLICTO

Durante las diferentes conferencias en Paris, después de la primera guerra mundial, se decidió el nuevo orden territorial de las naciones originadas por la desfragmentación del imperio Austro-Húngaro y de los nuevos estados bálticos originados por la derrota de Rusia y la firma del tratado de “Brest-Litovsk”.

El nuevo orden territorial originó una Alemania recortada por todas sus fronteras, le habían dado tierras anteriormente pertenecientes a Alemania a Polonia, Austria, Francia y Checoslovaquia. Habían nacido nuevos Estados satélites que serían suculentos manjares para las grandes potencias europeas, en especial para Alemania.

En 1919 en un memorándum escrito por Lloyd George al presidente Wilson le escribe prediciendo los orígenes de la Segunda Guerra Mundial lo siguiente:

“No puedo concebir mayor causa para una guerra futura que la de que el pueblo alemán, que ciertamente ha demostrado ser una de las razas más robustas y poderosas del mundo, se encuentra rodeado por un número de Estado pequeños, consistentes muchos de ellos en pueblos que nunca habían tenido por sí solos un gobierno estable, cada uno de los cuales contiene grandes masas de alemanes que claman por reunirse con su patria.”[2]

Lloyd George tenía razón, el resurgimiento Alemán con Adolf Hitler, la ambigüedad del principio de autodeterminación y las constantes pugnas dentro de la Sociedad de Naciones constituirían el principio de la Segunda Guerra Mundial.

Después de la imposición del tratado de Versalles sobre Alemania y la división de sus territorios, muchos de los Estados satélites quedaron conformados por mayorías alemanas, como Austria, que Tal como Lloyd George lo dijo, clamaban por la reintegración y el retorno a su patria original.
Estos Estados a los ojos del principio de autodeterminación deberían ser propiedad de Alemania, no había ninguna razón para que fueran Estados independientes si su mismo pueblo estaba deseoso de volver a denominarse alemán. En este punto se nos hace visible la ambigüedad del principio de autodeterminación, aquellos Estados como Austria podían ser anexionados por Alemania bajo el pretexto de una autodeterminación nacional y ni la Sociedad de Naciones habría podido objetar este argumento.

II. SEGUNDA AMBIGÜEDAD: LA AUTODETERMINACIÓN NO SIEMPRE PREVIENE LA GUERRA, EN OCASIONES ES LA FUENTE DE LA MISMA:

Otro factor que hacía al principio de autodeterminación carecer de fuerza era que a menudo este no impedía la guerra, tal y como Adam Smith y el propio Wilson creían. A menudo los ciudadanos encargados de la autodeterminación y los que pagaban los costos de la guerra si impulsaban la misma; de hecho fueron los ciudadanos alemanes los que llevaron al poder a Adolf Hitler y con él a toda su maquinaria de guerra.

La autodeterminación entendida como la facultad de un pueblo para determinarse a sí mismo en aspectos políticos, tales como el gobierno, no siempre desembocan como los liberales y Wilson creían en un gobierno democrático, sano y no propenso a la guerra. A pesar de que en Alemania el pueblo había sido bombardeado con publicidad y discursos y se estaba gestando una tiranía de la mayoría, se empezaba a ver la autodeterminación del pueblo bajo supuestos canales democráticos y republicanos.

El nacionalismo además de ser un movimiento de la clase obrera y trabajadora, defendía la noción de que Alemania debería poder volver a ser una potencia reconocida y reintegrada en su plenitud; los alemanes querían la Alemania de los tiempos de antaño, la Alemania de Bismark reconocida y envidiada por las demás naciones de Europa. Adolf Hitler con el apoyo de un pueblo en una mano y en la otra las ambigüedades del Tratado de Versalles, del pacto de la Sociedad de Naciones y del supuesto nuevo orden internacional pudo guiar una autodeterminación que para 1934 llevaría al movimiento nacionalista al poder y a la cuenta regresiva para la segunda guerra mundial y con esta la completa desfragmentación de la Sociedad de Naciones.

Hay que aclarar que la autodeterminación del pueblo alemán luego de la primera guerra mundial, no es una autodeterminación plenamente concebida desde los principios liberales e idealistas de Wilson. Para los liberales como Locke y Kant no se puede autodeterminar y conformar un gobierno déspota y totalitario; el argumento liberal es que los hombres siempre y cuando posean el derecho y el poder para elegir su forma de gobierno, jamás aceptarán ni formarán un régimen despótico, anti-republicano y anti-democrático; ya que todos los hombres por naturaleza son amantes de la vida y de la libertad y no hay una forma de gobierno que respete más la vida y la libertad que una régimen republicano con un gobierno democrático. Este argumento liberal es plenamente cuestionable, y la historia demuestra en el siglo XX la desmantelación de este tipo de nociones, al llegar al poder los fascistas y déspotas de Europa.

Por lo anterior se puede decir que efectivamente el pueblo alemán se autodeterminó bajo otro tipo de nociones que no eran liberales, pero que esto no significa que no lo hayan hecho. El mundo en 1934 veía como Hitler subía al poder por una autodeterminación de un pueblo que estaba sujeto a un ferviente rencor con el régimen internacional y a un nacionalismo que los llevaría a intentar recuperar lo arrebatado por los tratados posteriores a la Primera Guerra Mundial.

III. LAS DEBILIDADES DE LA SOCIEDAD DE NACIONES (IDEOLÓGICAS Y POLÍTICAS)

Hay que resaltar las debilidades de la Sociedad de Naciones con respecto a los intereses políticos y la ideología liberal para aclarar como el interés nacional y la autodeterminación de los diferentes pueblos finalmente puso en jaque el objetivo más alto de la Sociedad de Naciones, la seguridad colectiva.

Anteriormente se demostró que el principio de autodeterminación no es necesariamente generador de paz y concordia, y que la autodeterminación no necesariamente constituye gobiernos democráticos pacíficos y pacifistas. El interés nacional sumado con lo anterior es otro factor que desequilibró a la Sociedad de Naciones, las dos grandes potencias que salieron victoriosas pero muy debilitadas de la primera guerra, Francia y El Reino Unido, se encontraban en dos tónicas diferentes. Francia por un lado siempre deseó que la Sociedad de Naciones fuera un organismo con “colmillos” para que de cierta forma protegiera el territorio francés de una posible violación de los tratados de postguerra por parte de Alemania; El Reino Unido deseaba una Sociedad de Naciones que fuese la inspiración del mundo a través de sus preceptos y no le interesaba una Sociedad de Naciones policiva preparada para las posibles confrontaciones futuras; a diferencia de Francia, deseaba que la Sociedad de Naciones guiará a Europa hacia la Paz y al desarme.

Las constantes pugnas ideológicas y políticas llevaron a que la Sociedad de Naciones no procediera al unísono con sus principios y a que en constantes violaciones internacionales[3] dicha organización simplemente no procediera. Los choques de intereses típicos de la realpolitik superaron la supuesta moralidad que debía tener la Sociedad de Naciones, los preceptos liberales habían quedado en ese entonces subordinados al egoísmo y el interés nacional y político de las dos potencias que concentraban el verdadero poder en la Sociedad de Naciones, la realpolitik seguía vigente.

IV. LA PARADOJA DEL INTERES NACIONAL

El interés nacional también fue fuente para diferentes problemas dentro de la Sociedad de Naciones y fuera de ella. Dentro de la Sociedad de las Naciones, El Reino Unido y su opinión pública no consideraron jamás que Alemania fuera un problema futuro para la seguridad colectiva. Cuando Hitler decidió invadir la Renania el interés nacional engendró una paradoja muy conocida, Arthur Neville Chamberlain (Primer Ministro británico) se encontró entre la espada y la pared, ¿debía ayudar a Francia o simplemente hacerle caso al interés nacional que no deseaba la guerra?, finalmente Chamberlain optó por hacerle caso a su ética de la convicción y al interés nacional y no detuvo a Hitler cuando pudo hacerlo; tiempo después Londres estaba siendo bombardeada por la Luftwaffe alemana.

El interés nacional sin ser separado de los asuntos vitales para el Estado tal y como lo efectúan los liberales, puede poner la supervivencia del Estado en duda. La paradoja del interés nacional se constituye en si verdaderamente se debe acudir a este en asuntos vitales o no, en ocasiones se hace vital para el Estatista tener en cuenta la opinión pública, pero esta sin ser versada en los asuntos de Estado puede llevar a que las decisiones sean un problema para la seguridad.

V. CONCLUSIÓN

La Paradoja del interés nacional afectó profundamente a la Sociedad de la Naciones y debilitó su poder de acción, ya que las dos potencias centrales que hubiesen podido detener el avance alemán y asegurar la supervivencia de la organización no actuaron cordadamente; la seguridad colectiva sólo era posible si los preceptos estaban claros y las potencias mediante deliberaciones en el consejo de la Sociedad de Naciones hubiesen trazado un rumbo colectivo.

La autodeterminación del pueblo alemán no se correspondía con el principio de autodeterminación liberal y esto hizo que la sociedad de Naciones como proyecto liberal no pudiera regular el impulso nacionalista alemán. La seguridad colectiva que haría posible la paz mediante el respeto de la autodeterminación y la deliberación moralista no se pudo lograr por conflictos de orden ideológico y políticos de las naciones comprometidas con el pacto de la sociedad de naciones y las debilidades estructurales de la organización.

BIBLIOGRAFÍA

· Kennedy, Paul. El Parlamento de la Humanidad. Debate. 2007.

· Wilhelmy, Manfred. Política Internacional Enfoques y Realidades. Grupo editor latinoamericano (GEL). 1988.

· Morgenthau, Hans J. Política Entre Las Naciones. Grupo Editor Latinoamericano (GEL). 1985.

· Dougherty, James E y Pfaltgrafl Robert L. Teorías en Pugna en las Relaciones Internacionales.

· Hosbawn, Eric Hosbawn, Eric. Historia del Siglo XX. Crítica. 1998.

· Doyle, Michael. “Ways of War and Peace: Realism, Liberalism and Socialism”. W.W. Norton & Company. New York.

· Hitler, Adolf. Mi Lucha. Solar. 2007.


[1] Hay que aclarar que la ambigüedad y la paradoja de la autodeterminación no fueron las únicas causas del fracaso de la Sociedad de Naciones, existieron otras razones que más adelante se analizarán y se unirán con el problema central de este ensayo.
[2] Kissinger, Henry. La diplomacia. “La nueva Cara de la diplomacia: Wilson y el tratado de Versalles”. Pág. 257.
[3] Violaciones del nuevo orden internacional como la invasión de Japón en Manchuria y su posterior invasión en China, ó incluso en violaciones del mismo tratado de Versalles por parte de Alemania.

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EL MERCANTILISMO Y EL COLBERTISMO EN FRANCIA (1661 – 1683)

Las siguientes páginas son una breve reseña sobre la Francia mercantilista del siglo XVII, publico este ensayo en Cali-Columna para la sección de historia con el objetivo de que sirvan como una referencia para todo aquel que le guste leer historia y ensayos académicos.

I. INTRODUCCIÓN:

El período que se va a tratar en las siguientes hojas es el que corresponde a la Francia del Siglo XVII, más concretamente en el reinado de Luis XIV desde el año 1661, hasta la muerte de su ministro de hacienda y finanzas Jean-Batiste Colbert en el año de 1683.

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Jean-Batiste Colbert nació en Reims, en una familia de mercaderes. Colbert jamás tuvo una educación formal, pero su tío, Odart Colbert le ayudo a conseguir un puesto dentro de la burocracia francesa como asistente de Michel Teller. Colbert pasó después de siete largos años de servicio a convertirse en consejero de estado y luego a ser uno de los principales ayudantes del Cardenal Mazarino. Después de la muerte Mazarino, Colbert ascendió hasta convertirse en el ministro de hacienda y finanzas del rey Luis XIV.

Este período de la historia, en el que Colbert sirvió bajo el absolutismo francés (1661 – 1683) está marcado por las clásicas políticas mercantilistas que influían en el desarrollo del comercio, la industria y la agricultura; cada una de estas actividades dependía estrictamente del control estatal y las posiciones proteccionistas del ministro Colbert con respecto a las importaciones, las exportaciones, la política fiscal y la asignación de monopolios a los distintos gremios existentes en una industria en particular.

En las siguientes hojas se describirá: El desarrollo del mercantilismo y el colbertismo; la política proteccionistas del ministro Colbert; el colbertismo y el mercantilismo como una herramienta para fortalecer el poder político de Luis XIV; y la estructuración del trabajo bajo el mercantilismo francés entre 1661-1683.

II. EL DESARROLLO DEL MERCANTILISMO Y EL COLBERTISMO:

Jean-Batiste Colbert manejó las clásicas políticas mercantilistas que habían predominado en Francia y en el resto de Europa desde el siglo XVI, básicamente se enfocó en fomentar y conservar el metal en lingotes dentro de Francia y prohibir su exportación, crear unas grandes barreras arancelarias para las importaciones, subvencionar las exportaciones creando monopolios otorgados a ciertos gremios industriales e imponiendo altos impuestos indirectos; todo lo anterior con el fin de aumentar las arcas y estabilizar la economía.

Colbert además abrazaba el clásico argumento de que el comercio es guerra y conflicto, para él una nación sólo podía mejorar comercialmente cuando le infringía daño a otra nación, “[…] las ganancias de una nación debe suponer la pérdida de otra”[1]. Debido a esto podemos suponer que la guerra de 1672 entre Francia y Holanda se debió a una fuerte presión ejercida por Colbert a Luis XIV[2] para que intentara organizar un modelo de comercio e industrialización basado en la estructura del desarrollo comercial e industrial holandés, que no era más que un fuerte comercio con las Indias Orientales y Occidentales y un desarrollo de manufacturas como el lienzo y los paños. Después de la guerra con Holanda y los altos costos que le significó a las arcas francesas, el país entró en un período de recesión debido a la escases de alimentos y las políticas proteccionistas sobre las exportaciones que impidieron en muchos casos la inversión de ciertos gremios en algunas industrias.

Por otro lado Colbert creía que Francia se debía auto-abastecer y generar lo suficiente para su subsistencia sin depender a gran escala del comercio con otras naciones, por esto Colbert mediante una serie de decretos impuso unos altos estándares de calidad para los bienes producidos en Francia, con el fin de que en un futuro, cuando generaran suficientes excedentes y cubrieran la demanda interna, pudieran competir y ganar en la “arena” de los mercados internacionales. Así el método predilecto era asignar a un gremio los derechos de producción sobre un bien determinado y proteger la producción de cualquier posible importación que generará competencia en lo domestico, después de que el bien había sido producido, se procedía subsidiar las exportaciones de dicho bien para que entrara con fuerza en los distintos mercados en donde Francia comerciaba.

El colbertismo se convirtió en una política de Estado después de la muerte de Colbert, esto se debió a que Luis XIV “[…] agradecía a Colbert con altivez el haberle ayudado materialmente a hacer posibles las grandes ambiciones de su madurez […]”[3], y a que en cierta medida las políticas de Colbert habían ayudado a librar a Francia de algunas deudas y problemas comerciales y también habían contribuido al fortalecido en el primer período de paz del reinado de Luis XIV, a establecer una economía balanceada que nunca se había logrado y que después de la guerra con Holanda jamás se pudo volver a concretar.

III. LA POLÍTICA PROTECCIONISTAS DEL MINISTRO COLBERT:

El proteccionismo jugó un papel fundamental en la economía francesa del siglo XVII, ya que los mercantilistas consideraban que la intervención estatal en los asuntos comerciales era vital para el desarrollo de una verdadera estabilidad económica en el país. La protección a las exportaciones era esencial bajo el colbertismo, se debía proteger la producción interna del país de cualquier importación que alterara los precios locales y compitiera en lo domestico con la producción de un bien en particular, se debía además potenciar la calidad de los productos para que generaran mayor competitividad y proporcionaran mayores beneficios. Las restricciones no se limitaban únicamente a las importaciones, también jugaban un rol determinante en la producción interna, ningún bien podía ser elaborado o explotado por más de un gremio en las distintas provincias, se limitaba en grandes proporciones la competitividad de los productos y se fomentaban los monopolios gremiales.

Este sistema gremial y de monopolios en ocasiones favoreció la producción pero generó un atrasó en la tecnificación y la evolución de la industria francesa. A menudo ciertos bienes llegaban a Francia del extranjero y constituían una revolución en materia de industrialización, pero los monopolios al ver sus productos amenazados por las nuevas innovaciones, acudían al estado en busca de restricciones y en ocasiones abogaban por la eliminación de algún bien importado de otro país y el estado en casi todas las ocasiones restringía las innovaciones o los nuevos productos que generaban competencia.

Un claro ejemplo de esta política de proteccionismo fue el tema de controversia en 1660, cuando empezó a llegar a Francia un nuevo producto que suponía una revolución, los calicós estampados. Cuando los monopolios de la lana, la pañería, la seda y el lino se dieron cuenta que los calicós competían abiertamente con sus productos acudieron al estado, este aplicando el colbertismo restringió los calicós e incluso los prohibió. Así Colbert se encargó de diseñar una política que fomentaba el desarrollo interno, pero que deterioraba la evolución de la industria.

En el tiempo en que Colbert fue ministro de Hacienda se desarrolló una política de cero tolerancia contra cualquier producto nuevo que compitiera en los mercados, cualquiera que lo produjera y que lo usara. Se crearon servicios de espionaje que revisaban los mercados y la producción para esclarecer quienes producían en contra de los decretos del Rey mercancías prohibidas. El proteccionismo llego al punto de ser una política que mataba a quienes producían y comerciaban con un producto prohibido, y que linchaba a quien lo comprara y lo usara.

IV. EL COLBERTISMO Y EL MERCANTILISMO COMO UNA HERRAMIENTA PARA FORTALECER EL PODER POLÍTICO DE LUIS XIV:

El régimen político en donde se encuentran las políticas proteccionistas de Colbert es una monarquía absoluta – con Luis XIV se da el absolutismo Francés – con el poder sobre todo los asuntos que le conciernen o que desea que le conciernan. La población es súbdita del Rey y por tanto respetan su derecho divino a gobernar y más en el caso de Luis XIV, de quien se decía que era la copia de la imagen de Dios (El Rey Sol); por lo tanto los súbditos vivían en un estado que era propio del rey, en donde este tenía el derecho divino a implementar cualquier política que deseara y considerara más conveniente para el bien común.

El mercantilismo es un sistema que necesita de la intervención del Estado para funcionar correctamente. El Estado es el único que puede proteger el comercio y la acumulación de metales preciosos prohibiendo que sean exportados y por tanto la riqueza se pierda cediéndola a otras naciones por falta de intervención. En un monarquía absoluta asegurar todos los medios de producción es un asunto mucho más viable y que por norma es una razón de Estado, a diferencia de otro tipo de régimen que no intervenga, respete las libertades individuales y promueva el dejar hacer – dejar pasar. Por lo anterior en Francia el mercantilismo surgió bajo el telón de la monarquía absoluta y fue de gran ayuda para que los reyes llenaran sus arcas con la riqueza acumulada e intervenida por el Estado.

El proteccionismo fue el método por excelencia para que el Estado pudiera controlar la producción y el comercio, y de esta forma cumplir los requerimientos impuestos por el modelo mercantilista. El colbertismo fue radical en su aplicación del proteccionismo y el intervencionismo, llevó crear estrategias que garantizaran el poder del rey mediante la adquisición de riqueza y el acondicionamiento de las circunstancias económicas. Los altos impuestos a la renta y a la propiedad, la asignación de monopolios, los subsidios a las exportaciones, las restricciones y el prohibicionismo de las importaciones fueron métodos que Colbert radicalizó para garantizar la riqueza y con esta el poder político de Luis XIV. El mercantilismo en Francia fue una herramienta a disposición del rey para fortalecer su poder político en su propio reino, así como en toda Europa. Luis XIV quería ser el árbitro del mundo y Colbert trató de proveerle las herramientas para que lo fuese.

V. LA ESTRUCTURACIÓN DEL TRABAJO BAJO EL MERCANTILISMO FRANCÉS ENTRE 1661-1683:

El trabajo bajo las concepciones mercantilistas consiste en ver al trabajador como una pieza importante en la producción, claro está que esto no supone que los mercantilistas vieran al trabajador con los ojos que Adam Smith los vio y mucho menos como los vemos hoy en día. Las condiciones laborales impuestas en el modelo mercantilista hacían que el trabajador se volviera dependiente de su propio puesto laboral, no recibía ningún estimulo por su trabajo más allá de su paga y el sistema no dejaba al trabajador avanzar en un proyecto de vida. Para los mercantilistas el salario por el trabajo y los beneficios desprendidos de este no eran objeto de gran preocupación, al trabajador se le pagaba arbitrariamente, sin tener en cuenta sus necesidades o preocupaciones, los mercantilistas procuraban tener personas necesitadas que hicieran el trabajo a un bajo costo, esto queda bastante claro con la frase de Bernard Mandeville: “En una nación libre donde no se permite la esclavitud, la riqueza más segura consiste en una multitud de pobres laboriosos”[4].

Los mercantilistas veían en la tecnificación o especialización del trabajo un beneficio para la producción, tal y como Adam Smith lo propuso en su teoría sobre el trabajo. Colbert fue partidario de la tecnificación pero sus políticas de monopolios a menudo no dejaban implementar nuevas tendencias laborales y la especialización a menudo se veía estancada. Pero los franceses tenían claro que la producción era mucho más eficiente dividiendo los procesos y por esto implementaron una política para atraer obreros, artesanos y otros trabajadores especializados de algunas partes Europa, para así promover nuevas industrias o para mejorar los tiempos de producción en ciertas ramas de una industria. Las tácticas que Colbert usó no se limitaban a persuadir a los trabajadores con incentivos monetarios, algunas veces recurrió al secuestro[5] para solucionar con rapidez la necesidad de una nueva mano de obra. Así el colbertismo también se valía de robar e importar mano de obra de otras naciones para potenciar la producción y la calidad de los bienes en Francia.

En el período de 1661 a 1683 la estructura del trabajo especializado consistió en nacionalizar las fuentes de tecnificación e “importar” mano de obra especializada a Francia bajo cualquier método.

BIBLIOGRAFÍA

· Murray n. Rothbard – Historia del Pensamiento Económico., Volumen I: “Pensamiento Económico Hasta Adam Smith”.

· François Marie Arouet “Voltaire” – El Siglo de Luis XIV., Tomo II. Capítulo XXX: “Hacienda y Reglamentos”.

· André Ribard – Francia: “La Historia de un Pueblo”. Cronos.

· Pierre Goubert – Historia de Francia. Critica.

REFERENCIAS

[1] Murray n. Rothbard – Historia del Pensamiento Económico., Volumen I: “Pensamiento Económico Hasta Adam Smith”. Pág. 282
[2] También hay que aclarar que la guerra entre Francia y Holanda no se dio únicamente por la presión de Colbert y sus posiciones frente a Holanda, Luis XIV tenía otros motivos.
[3] Pierre Goubert - Historia de Francia, “Las grandes estaciones del gran reinado”. Pág. 136.
[4] Bernard Madeville - Fable of the Bees: or, Private Vices, Public Benefits (La fábula de las abejas: o, vicios privados, beneficios públicos).
[5] Colbert recurrió a este método cuando quiso junto con Luis XIV construir una armada parecida a la holandesa, los primeros barcos en donde no se usó mano de obra “importada” no alcanzaron a cumplir los altos estándares de calidad exigidos por Colbert.

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UNA MIRADA A NUESTRA HISTORIA: EL SIGLO XX

Escrito Por: Carlos Alberto Arango Schütz
Para:
http://calicolumna.blogspot.com/ y http://noticias.radio3hp.com/

El siglo XX comienza con el fin de uno de los más grandes períodos de violencia de la historia de Colombia, la Guerra de los Mil Días, esta dejó al país sumido en un estancamiento económico que duró hasta el final de la primera década del siglo XX, y estableció una aparente tranquilidad política hasta 1930, en donde culmina la hegemonía conservadora.

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El último período hegemónico de los conservadores, se caracteriza principalmente por ser una época en donde el país sufre una serie de modernizaciones en materia de infraestructura, tecnología agrícola y transportes. Un ejemplo muy representativo de la modernización fue el desarrollo de la aviación en el país a partir del gobierno de Marco Fidel Suarez, el primer aeropuerto Colombiano fue el Rio Magdalena donde aterrizaban los hidroaviones de Scadta, la primera aerolínea colombiana que después pasaría a llamarse Avianca.

Durante las últimas décadas de la hegemonía conservadora, una serie de productos despegan en el mercado de las exportaciones colombianas: los textiles, el banano y el petróleo. Los textiles, gracias a la implementación de la industrialización encabezada por Medellín, lograron entrar en el mercado de exportación, y para 1915 un 70% del capital invertido para la manufactura lo absorbía la industria textil. Por otro lado el banano gracias a la inversión estadounidense, se había convertido en un producto muy importante en materia de exportación (constituía un 6% de las exportaciones), pero la explotación y la moderna esclavitud a la que eran sometidos los trabajadores de la industria bananera eclipsaron el desarrollo justo de esta industria; además desencadenaron una de las mayores matanzas en la historia de Colombia, la masacre de las bananeras, la cual concluyó con un saldo de 75 muertos a manos del ejército nacional. La Industria del petróleo también recibió la ayuda de inversionistas estadounidenses, y para 1926 la construcción del oleoducto de Cartagena le permitió al país entrar en el negocio de la exportación del tan aclamado oro negro.

Para 1930 concluye el período conservador y se instituye una nueva hegemonía liberal, que se constituye en un principio a la cabeza de Enrique Olaya Herrera tratando de ampararse ante la luz de los Estados Unidos, cosa que hasta nuestros días los gobiernos siguen tomando como punto esencial para el desarrollo del país.

Alfonso López Pumarejo es el primer presidente interesado por los temas laborales y sociales, a pesar de ser un banquero millonario. Para emprender sus políticas, propone una “revolución en marcha” acompañada de un intento de reforma agraria, que juntas tenían como objetivo redimir al gobierno con los campesinos y habitantes rurales de Colombia.

Durante el corto período de la hegemonía liberal del siglo XX, el mundo sufre varios acontecimientos funestos, entre ellos las consecuencias de la depresión y el déficit económico mundial y la Segunda Guerra Mundial, este último acontecimiento le permitió a Colombia bajo el mando de Eduardo Santos, mejorar las relaciones diplomáticas y la inversión económica estadounidense en suelo colombiano.

Para 1946 termina el período Liberal y comienza la época de la violencia bipartidista, que desataría para 1948 el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, uno de los líderes más carismáticos y queridos de todo el siglo. Este asesinato es uno de los hechos más funestos de la historia del Estado Nación colombiano, ya que Gaitán representaba a todo un pueblo que lo clamaba como uno de los personajes más justos y que buscaba un verdadero equilibrio político y social en Colombia.

El 9 de abril de 1948 debido al asesinato de Gaitán, se desata la mayor revuelta social en toda la historia colombiana, el Bogotazo. Este acontecimiento destruye gran parte de Bogotá y de otras ciudades del país, es una de las mejores representaciones del dolor y la cólera que se había desatado gracias a todo el período de la violencia que apenas empezaba en el país.

Cinco años después de la muerte de Gaitán, se instaura una dictadura militar por parte del general Gustavo Rojas Pinilla. Un período dictatorial que va de 1954 a 1957, y que trae consigo las restricciones para la prensa y la persecución discriminada hacia el partido comunista. La persecución de Rojas Pinilla hacia el partido comunista generó un fortalecimiento de las guerrillas y las autodefensas en el Magdalena medio, debido a que estos grupos no estaban de acuerdo con el nuevo régimen político. Para combatir las fuerzas insurgentes Rojas Pinilla fortaleció su posición dictatorial y desató un recrudecimiento de la violencia rural.

Un acuerdo entre Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez, logró derrocar la dictadura de Rojas Pinilla e instaurar un nuevo modelo de participación política, que permitiría que el bipartidismo fuese tolerable y supuestamente justo, este acuerdo se denominó Frente Nacional. Durante la época del Frente Nacional (1958-1974), se dan cuatro periodos presidenciales que son turnados entre el partido conservador y el partido liberal. Este nuevo modelo de participación, logró reforzar varias instancias sociales, pero a medida que se tenía éxito en un área, más problemas se evidenciaban en otras. La educación pública logró notables avances al igual que la economía, pero la desigualdad social y el desarrollo de las guerrillas insurgentes seguían representando un problema monumental para la estabilidad política del país.

Durante la década de los 60’s nace el mayor cáncer para la política y la estabilidad de nuestro país: las FARC, debido al bombardeo de Marquetalia por parte del ejército nacional se unen y conforman un movimiento insurgente, que se va a dedicar en lo que resta del siglo XX a atacar al pueblo, en vez de presionar para el desarrollo de un verdadero sistema político incluyente. Esta guerrilla es un residuo de las autodefensas comunistas del Magdalena Medio, y durante la década de 1960 formó el brazo armado del partido comunista.

El ELN (Ejército de Liberación Nacional), por otra parte es una guerrilla con un enfoque político distinto a las FARC, y nace casi simultáneamente junto con esta. El ELN tiene su zona de gestación en el departamento de Santander, específicamente en las franjas escasamente pobladas del valle medio del río Magdalena. Esta guerrilla que tiene su fuente inspiración en la revolución Cubana; hoy en día está muy diezmada y al borde de desaparecer del plano social-político colombiano. La creación de estas guerrillas se debe a varios factores, pero quizás el más importante de ellos es la incapacidad del gobierno y del sistema político colombiano durante los primeros 60 años del siglo XX, en garantizar una participación política activa de las minorías y una igualdad de opciones para el ejercicio de la política en todo el territorio colombiano. El bipartidismo, al excluir a otros partidos políticos del ejercicio de la participación política, incrementó la inconformidad social y desató la insurgencia en el Magdalena Medio, gestando en este sitio el laboratorio por excelencia para todas las fuerzas insurgentes colombianas, desde las FARC hasta las AUC de los años 90.

Otra guerrilla nacida debido a la inconformidad social-política fue el M-19 que entró en escena en 1973. Esta guerrilla fue una de las más amenazantes para el sistema político en la décadas comprendidas entre los años 70 y los 90; fue la responsable de la toma al Palacio de Justicia, en donde el gobierno a la cabeza de Belisario Betancourt demostró la incapacidad de contener la insurgencia; desde ese momento la guerrilla no era sólo historia del campo, sino también de la ciudad.

A partir de 1978 comienza nuestra época política contemporánea, Julio Cesar Turbay gana las elecciones de ese año por un estrecho margen. Su gobierno se caracteriza por evadir la responsabilidad hacia la gestión de nuevas políticas para levantar la economía colombiana. La pérdida de prestigio de Turbay y el descontento de la población hacia el gobierno liberal, favorecieron el triunfo electoral de Belisario Betancourt en las elecciones de 1982.

El gobierno de Betancourt logró establecer mesas de diálogo con las guerrillas y las fuerzas insurgentes, cosa que lo debilitó mucho frente a los altos mandos militares, quienes después en venganza, actuarían violentamente en la retoma del Palacio de Justicia sin consultar al presidente Betancourt. Durante la década de los 80’s, el narcotráfico se había convertido en la economía con más crecimiento; la siembra de Coca y la producción de cocaína ya eran unas labores acogidas por los nuevos capos secundados por las guerrillas, que veían en la “nueva economía” una muy buena fuente de ingresos para subsistir y seguir “combatiendo”. Entonces nacen las figuras mundialmente conocidas como: Pablo Escobar, Rodríguez Gacha “el mexicano”, los hermanos Rodríguez Orejuela, entre otros personajes perversos.

Para 1990 Cesar Gaviria Trujillo gana las elecciones presidenciales a raíz de que el líder del pueblo y candidato presidencial, Luis Carlos Galán es asesinado por orden de Pablo Escobar. Gaviria convoca una Asamblea Nacional Constituyente para elaborar la nueva carta constitucional, que remplazaría la constitución de 1886 que estaba vigente hasta ese entonces; así Gaviria se convierte en el último presidente elegido bajo la constitución del 86 y el primero de la del 91. El Gobierno de Gaviria se caracterizó por su debilidad para contener la violencia desatada por los Carteles de la droga, que van a producir una serie de atentados a personajes políticos y a lugares dedicados a la política o la influencia en la política. Como ejemplo está el carro bomba detonado por los hombres de Pablo escobar, que destruyó la sede del periódico El Espectador en Bogotá.

Durante la “casería” a Pablo Escobar, se van a gestar las autodefensas (AUC) como hoy se conocen; la alianza entre los PEPES (perseguidos por Pablo Escobar) y la fuerza pública, va a dar paso a la posterior aparición de las AUC y su laboratorio de operaciones en el Magdalena Medio.

En 1994 gracias a la “inocente” inversión económica del Cartel de Cali en la campaña presidencial de Ernesto Samper, éste gana la presidencia. Samper después de que la opinión pública supo que su campaña se había financiado gracias a los dineros del narcotráfico, se dedicó a defender su integridad personal durante todo su período presidencial. Para 1998 Andrés Pastrana Arango, el hijo de Misael Pastrana, gana las elecciones de ese año y se dedica a dialogar en medio de las balas con la guerrilla de las FARC; durante este período se le entrega a este grupo criminal una vasta zona del país y así se crea la “grandiosa” zona de distención del Caguán, que les permitió a las FARC delinquir y nadar en el mar de la impunidad.

Con Pastrana culmina el siglo XX que se caracteriza principalmente por ocho (8) aspectos:

1. Dos décadas de 1910 a 1930 con un crecimiento económico y una política dormida por las consecuencias de la Guerra de los Mil Días.

2. La Hegemonía Liberal de 1930 a 1946 en donde se empiezan a gestar los movimientos comunistas.

3. El período de la Violencia Bipartidista, en donde se cobra la vida de Jorge Eliécer Gaitán y que da paso a la dictadura de Rojas Pinilla.

4. La dictadura militar de Rojas Pinilla, que gestó en el Magdalena Medio las guerrillas y las autodefensas comunistas, de donde posteriormente se desprenderían las guerrillas de la década de 1960.

5. El nuevo modelo de participación Política del Frente Nacional, que aisló definitivamente de la vida política al partido comunista.

6. El nacimiento de las guerrillas: Las FARC, El ELN, El M-19 y el EPL.

7. La “Nueva Economía”: El narcotráfico y su influencia directa en la vida política colombiana.

8. El fortalecimiento constante de la guerrilla de las FARC en todo el país, gracias a la Zona de Distención.

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