Y SIGUE LA LUCHA DE UN PUEBLO POR SU LIBERTAD: PALESTINA LUCHA HASTA CON COMETAS

Escrito por: Carlos Alberto Arango Schütz
Para:
http://calicolumna.blogspot.com/

El año pasado en Alemania se batió el record del mayor número de cometas elevadas en un solo lugar, los niños alemanes elevaron unas 713 cometas y lograron registrar su proeza en el famoso libro de los “guinnes records”. El jueves pasado en la franja de Gaza, los niños que han logado sobre llevar en sus hombros los martirios de la guerra y de las constantes escaramuzas israelitas, salieron a batir el record que los niños Alemanes establecieron hace un año.

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Los niños Palestinos colorearon la playa norteña de Beit Lahiya con más de 6000 cometas, la mayoría elaboradas de forma artesanal y en muchas de las cuales se había impreso la bandera del pueblo palestino y frases en las cuales se pedía apoyo humanitario, el cese del bloqueo impuesto por Israel y el reconocimiento de una palestina libre.

Hace un poco más de cinco meses en la franja se llevo a cabo la operación plomo fundido en la cual perecieron más de 1600 palestinos y se destruyó gran parte de la ciudad, acabando con las opciones de empleo y la elaboración de alimentos para el sustento de los ciudadanos palestinos que mueren por culpa de un grupo extremista como Hámas y a manos de un Estado genocida y fanático de la realpolitik como Israel.

Hoy la situación en Gaza ha mejorado a pesar de las condiciones de pobreza y desabastecimiento producido por el bloqueo y por la indecisión de las naciones del mundo en socorrer a un pueblo que es víctima de un Estado que cuenta con un ejército profesional y la capacidad económica y militar para dirigir escaramuzas de gran escala como las que hemos visto desde hace años atrás hasta nuestros días.

Las organizaciones internacionales, los pueblos del mundo y los personajes de la alta política parecen no percatarse que el pueblo palestino jamás dará su brazo a torcer en la lucha por su futuro y su supervivencia como pueblo. Así como los niños víctimas de la situación en Gaza salieron a demostrar su presencia ante el mundo y demostrar que un país del mal llamado “tercer mundo” puede hacerle frente a una potencia como Alemania hasta elevando cometas.

El mundo podrá seguir viendo a través del vidrio del televisor como los niños de áfrica y Asia mueren por la conformación de las relaciones diplomáticas, la xenofobia y la paranoia que algunos Estados Nacionales se guardan desde hace más de setenta años, pero estos pueblos jamás permitirán que se les quite su derecho legítimo a vivir como los demás Estados del mundo con un territorio y una organización estatal digna de sus tradiciones y metas para un futuro. Así que el mundo occidental puede seguir dormido pero en palestina seguirán buscando su libertad y su independencia, así sea elevando cometas.

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CAMPAÑA PAZ Y LIBERTAD: UNA MIRADA A NUESTRA SITUACIÓN Y UNA PROPUESTA PARA LA PAZ

Escrito por: Carlos Alberto Arango Schütz
Para:
http://calicolumna.blogspot.com/ y http://noticias.radio3hp.com/

Este blog se ha caracterizado por tener artículos que cubren muchos temas políticos, históricos y hasta económicos, pero esta vez considero que le ha llegado al tiempo a un artículo dedicado a lo que todo colombiano y colombiana que ha sufrido los embates de la guerra desea y aspira con emoción y necesidad, este tema por el que miles de colombianos han muerto se llama paz.

Este artículo nace de principios políticos, pero no pretende reducir la paz a una cuestión meramente política. Los políticos, la prensa, los empresarios y muchos otros han politizado a la paz y la han convertido en un tema meramente político entre el gobierno y las FARC. Lo cierto es que en el medio de los dos actores que han librado una guerra de más de sesenta años, está el pueblo que sí desea una paz con términos reales, sujeta a su condición y amarrada a los ideales de justicia y reparación, pero en la mayoría de los casos este jamás hace nada por alcanzar sus deseo, de hecho la falta de conciencia e interés han llevado a esta situación.

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Algo que muy sabiamente Immanuel Kant le dio a la humanidad a través de uno de sus escritos más polémicos, La paz perpetua, fue que la paz debe ser el objetivo máximo de todo político moral y que este debe encaminar todos sus proyectos y acciones políticas a conseguir una paz jurídica sujeta a derechos y deberes que se deben cumplir para que la humanidad, las naciones y los pueblos por fin se hallen en una verdadera paz perpetua.

La paz perpetua para muchos puede ser una cuestión utópica, pero una subsistencia pacifica es viable sobre todo a nivel domestico, dentro de cada país. Por eso la paz nunca puede ser un asunto politizado, ya que al mediarse bajo intereses privados se convierte en una cuestión inalcanzable.

La paz en Colombia debe ser un asunto de interés nacional y no de intereses privados de aquellos que manejan la alta política y mucho menos de aquellos que en la selva se esconden para destruir y fragmentar la poca estabilidad y cohesión que la sociedad colombiana en algún momento pueda alcanzar. La paz no es un asunto del gobierno y las FARC, esta es un compromiso de todos los colombianos para que cumplan con su desarrollo y su autodeterminación como un pueblo responsable, movilizado por la paz como fin último que potencie y lidere el desarrollo político, social y económico.

Probablemente cada persona al enterarse en las noticias de la hora del almuerzo sobre los soldados mutilados, los miles de secuestrados, los niños que pisan las minas quiebra patas, los recicladores que ya no pueden ejercer su oficio, los cientos de miles de colombianos en la pobreza y los otros tantos padecimientos de nuestro pueblo, piensen que no es un asunto suyo y que no son culpables ni responsables y frívolamente sigan dirigiendo el tenedor a su boca.

A veces los colombianos cansados por la situación del país dan con comentarios tan desatinados como: “este país no le brinda oportunidades a la gente”, “todos es culpa de la guerra y de la corrupción”, pero a menudo las personas se olvidan de su responsabilidad, tratan de eludir el hecho de que por más de sesenta años el mismo pueblo es el que ha tenido la responsabilidad por lo que sucede en el país y nunca ha reaccionado ante eso.

Usted lector podrá decirme que no es culpable en lo absoluto de la guerra y las condiciones de violencia del país y creeré en su palabra, pero el hecho es que no se necesita tomar un fusil ó hacer morir de hambre a los recicladores, el simple hecho de no mostrar interés por la circunstancias políticas del país y ser indiferente con las cuestiones sociales, le ha dado alas a los detentores del poder y a los señores de la guerra para que sigan adelante con sus hazañas.

Puede que al colombiano corriente, hijo de la ciudad y de la moda importada de otros países no tenga que huir de las balas que le llegan a su caserío o a su finca, puede que el ejecutivo que va de la casa al trabajo y del trabajo a jugar golf no le explote una mina, pero en definitiva todos los hijos de esta patria sufrimos las consecuencias de la guerra. Salir a la calle es una cuestión de vida o muerte, los homicidios y los robos a mano armada son el pan de cada día en nuestras ciudades y la desfragmentación del tejido social se ve en cada esquina, desde el niño indigente que recoge basura a las 4:00 am, hasta el ladrón que se dispone a robar a cualquier “presa” fácil que le muestre un suculento bolso o un fajo de billetes.

El fin de este artículo es demostrarle al lector que la responsabilidad y la capacidad de cambiar la situación están en sus manos. ¿Qué debe hacer un colombiano corriente para promover la justicia, la libertad y la paz?

El colombiano promedio debería abrir los ojos y ver la realidad social del país, ver la desfragmentación social que ha llevado a la corrupción política y la retroalimentación que se hacen mutuamente ambos factores que finalmente desembocan en la guerra campal de la cual hacemos parte como víctimas y victimarios potenciales.

Para quien no pueda ver la situación se lo haré ver en términos sencillos, la degeneración del tejido social ha llevado a una falta de conciencia que se ha propagado y ha abierto la brecha para el desconocimiento de las condiciones del país y las posibles alternativas al conflicto; este desconocimiento ha sido aprovechado por unos cuantos para llegar al poder y hablar de cuestiones como “seguridad democrática”, que no son más que falacias dirigidas a prolongar la guerra, para finalmente con el conflicto de un lado y las políticas paternalistas del otro lado, desmembrar el resto de conciencia y de identidad de los colombianos.

El Ciudadano común debe entender que la paz no es una cuestión política, es un factor social. Se da gracias al equilibrio entre la justicia y la libertad. En un país donde se respeta la igualdad jurídica y se habla de hacer lo que a uno le corresponda bajo la ley y el derecho a la libertad jurídica se respete, hay necesariamente una conciencia y un equilibrio que lleva a la paz.

Como se ha visto en Colombia la conciencia es un factor inexistente en la población común, la cual ha sido afectada por la desinformación y por el desinterés promovido por la corrupción y los trastornos sicológicos que nos hacen negar nuestra situación y plasmar otra diferente dentro de nuestra realidad individual. Además del problema de la conciencia, no existe un respeto por el equilibrio que la ley y la libertad engendran.

En Colombia no existe un imperio de la ley a diferencia de Estados Unidos u otro tipo de países europeos. En nuestro país la falta de conciencia ha llevado al irrespeto de la ley y la autoridad que de ahí se deriva, las personas comunes no respetan el límite de su libertad y por ende sus representantes políticos tampoco lo hacen y por la espalda de quienes representan hacen tratos con paramilitares, reciben en la casa de Nariño a gente involucrada es crímenes de lesa humanidad e incluso los detentores del poder político dirigen tras bambalinas las violaciones de los derechos humanos.

El irrespeto de la ley llevado a cabo por el colombiano común se multiplica y se reproduce a una escala mucho mayor en su dirigente y representante. Por eso la ignorancia y la falta de conciencia deben ser combatidas en la raíz para que en las ramas deje de crecer la corrupción y se impida que se marchite del todo el país. Ya que este objetivo es sumamente complicado de realizar, la propuesta y la campaña que promuevo es la concientización individual y no colectiva. A la paz se puede llegar siempre y cuando los individuos estén preparados para asumirla, con la responsabilidad y el respeto como generadores de la misma. El colombiano promedio debería sacudirse estos sesenta años de guerra, corrupción, violencia, narcotráfico, desamparo y mucha desolación simplemente llegando a la conclusión que con su voto y su posición se puede promover grandes cambios.

Esta campaña no propone salir a la calle y marchar contra las FARC, ni tampoco propone la reestructuración del un sistema político para convertirlo en un instrumento favorable y respetuoso de la integridad política y social; esta propuesta consiste en algo mucho más radical, al partir desde la base del problema, para cambiar el sistema de valores inmerso dentro de nuestra política y de esa forma desarrollar y consolidar un sistema basado en el reconocimiento de sujetos éticos con derechos y deberes, los cuales respetan una libertad jurídica y toman a la ley positiva como la guía para la paz. De esta forma cada individuo es vital para el desarrollo de la paz, se parte de la conciencia individual para asi llegar a una conciencia colectiva, se ataca el cáncer célula por célula, para de esta forma dejar limpio el sistema.

Entonces la premisa para alcanzar una paz verdadera en nuestro país debe ser: que la paz es un acto individual que sirve como medio y como fin y es la meta de todas las acciones que son parte de la vida. Cada individuo debe apuntar a la paz a través de un reconocimiento de sí mismo como un sujeto potencial para el desarrollo del país y de la sociedad colombiana. El prefecto balance entre el desarrollo individual y el desarrollo colectivo llevará a la concientización y finalmente a una paz plena y verdadera, con justicia y sin circunstancias vergonzosas durante el establecimiento de esa paz.

La paz no es un asunto de la política. La política es uno de tantos asuntos hechos para la paz.

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LA SOCIEDAD DE NACIONES ANTE LA PARADOJA DEL INTERÉS Y LA AUTODETERMINACIÓN NACIONAL

Escrito por: Carlos Alberto Arango Schütz

I. INTRODUCCIÓN:

Tras la primera guerra mundial, Estados Unidos y su célebre presidente Woodrow Wilson entraron como los árbitros de la geopolítica mundial. La guerra había imposibilitado los principios de la realpolitik, los balances de poder le habían costado a Europa seis millones de muertos y el famoso principio de Karl Von Clausewitz, que define la guerra como una extensión de la política por otros medios se había invertido; en ese momento la guerra y las consecuencias provenientes de esta definían la política.

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Woodrow Wilson un idealista empedernido, creía fielmente en todos los principios liberales aplicados a las relaciones internacionales y una vez pudo intervenir en la primera guerra mundial del lado de la Triple Entente, mostró su ambición de llevar a Europa su innovadora ideología. Con el final de la guerra y las conferencias de paz se estableció el pacto de la sociedad de naciones (o Liga de las Naciones), el primer organismo internacional que velaría por la paz, la seguridad colectiva y la libre autodeterminación de los pueblos.

La Sociedad de Naciones ó la Liga de las Naciones, se fundó como un proyecto liberal en el cual se manejaban las nociones que siglos atrás pensadores como Immanuel Kant ó John Locke instauraron dentro de la política internacional; sin duda alguna la “Paz Perpetua” de Kant, las nociones sobre la autodeterminación y los argumentos para las guerras justas de Locke se encontraban inmersas dentro del pensamiento wilsoniano y la estructura de la Sociedad de Naciones.

A menudo cuando Woodrow Wilson hablaba de Paz y de la sociedad de naciones, hacia una alusión al principio liberal de la autodeterminación como paso para una paz jurídica y moral. Veía esta autodeterminación como algo que se contraponía a los principios de la Realpolitik y a los balances de poder, era sin duda alguna una noción que ante los ojos de Wilson solucionaba los problemas cometidos por esta teoría; pero aunque este principio era tan vital dentro del idealismo wilsoniano, sería una de las causas principales por las que la Sociedad de Naciones fracasaría y la seguridad colectiva se vendría abajo, abriéndole paso a la Segunda Guerra Mundial.

El principio de autodeterminación constituyó un arma de doble filo, podía servir como una noción que regularía las guerras y la intervención de las superpotencias en los estados pequeños y recién formados, pero al mismo tiempo le permitiría a una nación como Alemania reclamar y posteriormente recuperar los territorios que le habían sido arrancados después de la primera guerra mundial. La ambigüedad de este principio y la paradoja que engendraron los diferentes intereses nacionales de las potencias, llevarían a que la Sociedad de Naciones fallara en proteger la paz y la seguridad colectiva[1].

Por lo tanto la pregunta que debe guiar las páginas siguientes es: ¿Por qué la Sociedad de Naciones como proyecto liberal, que promulgaba la autodeterminación de los pueblos como un aspecto fundamental para la paz, perece junto con la seguridad colectiva ante la paradoja del interés nacional y la autodeterminación del pueblo alemán?

Para responder a esta pregunta hay que comenzar por las ambigüedades presentes dentro del principio de autodeterminación, las debilidades (ideológicas y políticas) de la Sociedad de las Naciones y las condiciones del interés nacional de las distintas potencias de la Sociedad de Naciones (Francia e Inglaterra), para finalmente ilustrar con precisión la paradoja de la autodeterminación nacional y del interés nacional que afectaron conjuntamente el poder de acción de la Sociedad de Naciones.

I. PRIMERA AMBIGÜEDAD: LOS NUEVOS ESTADOS SATELITES COMO POSIBLES FUENTES DE CONFLICTO

Durante las diferentes conferencias en Paris, después de la primera guerra mundial, se decidió el nuevo orden territorial de las naciones originadas por la desfragmentación del imperio Austro-Húngaro y de los nuevos estados bálticos originados por la derrota de Rusia y la firma del tratado de “Brest-Litovsk”.

El nuevo orden territorial originó una Alemania recortada por todas sus fronteras, le habían dado tierras anteriormente pertenecientes a Alemania a Polonia, Austria, Francia y Checoslovaquia. Habían nacido nuevos Estados satélites que serían suculentos manjares para las grandes potencias europeas, en especial para Alemania.

En 1919 en un memorándum escrito por Lloyd George al presidente Wilson le escribe prediciendo los orígenes de la Segunda Guerra Mundial lo siguiente:

“No puedo concebir mayor causa para una guerra futura que la de que el pueblo alemán, que ciertamente ha demostrado ser una de las razas más robustas y poderosas del mundo, se encuentra rodeado por un número de Estado pequeños, consistentes muchos de ellos en pueblos que nunca habían tenido por sí solos un gobierno estable, cada uno de los cuales contiene grandes masas de alemanes que claman por reunirse con su patria.”[2]

Lloyd George tenía razón, el resurgimiento Alemán con Adolf Hitler, la ambigüedad del principio de autodeterminación y las constantes pugnas dentro de la Sociedad de Naciones constituirían el principio de la Segunda Guerra Mundial.

Después de la imposición del tratado de Versalles sobre Alemania y la división de sus territorios, muchos de los Estados satélites quedaron conformados por mayorías alemanas, como Austria, que Tal como Lloyd George lo dijo, clamaban por la reintegración y el retorno a su patria original.
Estos Estados a los ojos del principio de autodeterminación deberían ser propiedad de Alemania, no había ninguna razón para que fueran Estados independientes si su mismo pueblo estaba deseoso de volver a denominarse alemán. En este punto se nos hace visible la ambigüedad del principio de autodeterminación, aquellos Estados como Austria podían ser anexionados por Alemania bajo el pretexto de una autodeterminación nacional y ni la Sociedad de Naciones habría podido objetar este argumento.

II. SEGUNDA AMBIGÜEDAD: LA AUTODETERMINACIÓN NO SIEMPRE PREVIENE LA GUERRA, EN OCASIONES ES LA FUENTE DE LA MISMA:

Otro factor que hacía al principio de autodeterminación carecer de fuerza era que a menudo este no impedía la guerra, tal y como Adam Smith y el propio Wilson creían. A menudo los ciudadanos encargados de la autodeterminación y los que pagaban los costos de la guerra si impulsaban la misma; de hecho fueron los ciudadanos alemanes los que llevaron al poder a Adolf Hitler y con él a toda su maquinaria de guerra.

La autodeterminación entendida como la facultad de un pueblo para determinarse a sí mismo en aspectos políticos, tales como el gobierno, no siempre desembocan como los liberales y Wilson creían en un gobierno democrático, sano y no propenso a la guerra. A pesar de que en Alemania el pueblo había sido bombardeado con publicidad y discursos y se estaba gestando una tiranía de la mayoría, se empezaba a ver la autodeterminación del pueblo bajo supuestos canales democráticos y republicanos.

El nacionalismo además de ser un movimiento de la clase obrera y trabajadora, defendía la noción de que Alemania debería poder volver a ser una potencia reconocida y reintegrada en su plenitud; los alemanes querían la Alemania de los tiempos de antaño, la Alemania de Bismark reconocida y envidiada por las demás naciones de Europa. Adolf Hitler con el apoyo de un pueblo en una mano y en la otra las ambigüedades del Tratado de Versalles, del pacto de la Sociedad de Naciones y del supuesto nuevo orden internacional pudo guiar una autodeterminación que para 1934 llevaría al movimiento nacionalista al poder y a la cuenta regresiva para la segunda guerra mundial y con esta la completa desfragmentación de la Sociedad de Naciones.

Hay que aclarar que la autodeterminación del pueblo alemán luego de la primera guerra mundial, no es una autodeterminación plenamente concebida desde los principios liberales e idealistas de Wilson. Para los liberales como Locke y Kant no se puede autodeterminar y conformar un gobierno déspota y totalitario; el argumento liberal es que los hombres siempre y cuando posean el derecho y el poder para elegir su forma de gobierno, jamás aceptarán ni formarán un régimen despótico, anti-republicano y anti-democrático; ya que todos los hombres por naturaleza son amantes de la vida y de la libertad y no hay una forma de gobierno que respete más la vida y la libertad que una régimen republicano con un gobierno democrático. Este argumento liberal es plenamente cuestionable, y la historia demuestra en el siglo XX la desmantelación de este tipo de nociones, al llegar al poder los fascistas y déspotas de Europa.

Por lo anterior se puede decir que efectivamente el pueblo alemán se autodeterminó bajo otro tipo de nociones que no eran liberales, pero que esto no significa que no lo hayan hecho. El mundo en 1934 veía como Hitler subía al poder por una autodeterminación de un pueblo que estaba sujeto a un ferviente rencor con el régimen internacional y a un nacionalismo que los llevaría a intentar recuperar lo arrebatado por los tratados posteriores a la Primera Guerra Mundial.

III. LAS DEBILIDADES DE LA SOCIEDAD DE NACIONES (IDEOLÓGICAS Y POLÍTICAS)

Hay que resaltar las debilidades de la Sociedad de Naciones con respecto a los intereses políticos y la ideología liberal para aclarar como el interés nacional y la autodeterminación de los diferentes pueblos finalmente puso en jaque el objetivo más alto de la Sociedad de Naciones, la seguridad colectiva.

Anteriormente se demostró que el principio de autodeterminación no es necesariamente generador de paz y concordia, y que la autodeterminación no necesariamente constituye gobiernos democráticos pacíficos y pacifistas. El interés nacional sumado con lo anterior es otro factor que desequilibró a la Sociedad de Naciones, las dos grandes potencias que salieron victoriosas pero muy debilitadas de la primera guerra, Francia y El Reino Unido, se encontraban en dos tónicas diferentes. Francia por un lado siempre deseó que la Sociedad de Naciones fuera un organismo con “colmillos” para que de cierta forma protegiera el territorio francés de una posible violación de los tratados de postguerra por parte de Alemania; El Reino Unido deseaba una Sociedad de Naciones que fuese la inspiración del mundo a través de sus preceptos y no le interesaba una Sociedad de Naciones policiva preparada para las posibles confrontaciones futuras; a diferencia de Francia, deseaba que la Sociedad de Naciones guiará a Europa hacia la Paz y al desarme.

Las constantes pugnas ideológicas y políticas llevaron a que la Sociedad de Naciones no procediera al unísono con sus principios y a que en constantes violaciones internacionales[3] dicha organización simplemente no procediera. Los choques de intereses típicos de la realpolitik superaron la supuesta moralidad que debía tener la Sociedad de Naciones, los preceptos liberales habían quedado en ese entonces subordinados al egoísmo y el interés nacional y político de las dos potencias que concentraban el verdadero poder en la Sociedad de Naciones, la realpolitik seguía vigente.

IV. LA PARADOJA DEL INTERES NACIONAL

El interés nacional también fue fuente para diferentes problemas dentro de la Sociedad de Naciones y fuera de ella. Dentro de la Sociedad de las Naciones, El Reino Unido y su opinión pública no consideraron jamás que Alemania fuera un problema futuro para la seguridad colectiva. Cuando Hitler decidió invadir la Renania el interés nacional engendró una paradoja muy conocida, Arthur Neville Chamberlain (Primer Ministro británico) se encontró entre la espada y la pared, ¿debía ayudar a Francia o simplemente hacerle caso al interés nacional que no deseaba la guerra?, finalmente Chamberlain optó por hacerle caso a su ética de la convicción y al interés nacional y no detuvo a Hitler cuando pudo hacerlo; tiempo después Londres estaba siendo bombardeada por la Luftwaffe alemana.

El interés nacional sin ser separado de los asuntos vitales para el Estado tal y como lo efectúan los liberales, puede poner la supervivencia del Estado en duda. La paradoja del interés nacional se constituye en si verdaderamente se debe acudir a este en asuntos vitales o no, en ocasiones se hace vital para el Estatista tener en cuenta la opinión pública, pero esta sin ser versada en los asuntos de Estado puede llevar a que las decisiones sean un problema para la seguridad.

V. CONCLUSIÓN

La Paradoja del interés nacional afectó profundamente a la Sociedad de la Naciones y debilitó su poder de acción, ya que las dos potencias centrales que hubiesen podido detener el avance alemán y asegurar la supervivencia de la organización no actuaron cordadamente; la seguridad colectiva sólo era posible si los preceptos estaban claros y las potencias mediante deliberaciones en el consejo de la Sociedad de Naciones hubiesen trazado un rumbo colectivo.

La autodeterminación del pueblo alemán no se correspondía con el principio de autodeterminación liberal y esto hizo que la sociedad de Naciones como proyecto liberal no pudiera regular el impulso nacionalista alemán. La seguridad colectiva que haría posible la paz mediante el respeto de la autodeterminación y la deliberación moralista no se pudo lograr por conflictos de orden ideológico y políticos de las naciones comprometidas con el pacto de la sociedad de naciones y las debilidades estructurales de la organización.

BIBLIOGRAFÍA

· Kennedy, Paul. El Parlamento de la Humanidad. Debate. 2007.

· Wilhelmy, Manfred. Política Internacional Enfoques y Realidades. Grupo editor latinoamericano (GEL). 1988.

· Morgenthau, Hans J. Política Entre Las Naciones. Grupo Editor Latinoamericano (GEL). 1985.

· Dougherty, James E y Pfaltgrafl Robert L. Teorías en Pugna en las Relaciones Internacionales.

· Hosbawn, Eric Hosbawn, Eric. Historia del Siglo XX. Crítica. 1998.

· Doyle, Michael. “Ways of War and Peace: Realism, Liberalism and Socialism”. W.W. Norton & Company. New York.

· Hitler, Adolf. Mi Lucha. Solar. 2007.


[1] Hay que aclarar que la ambigüedad y la paradoja de la autodeterminación no fueron las únicas causas del fracaso de la Sociedad de Naciones, existieron otras razones que más adelante se analizarán y se unirán con el problema central de este ensayo.
[2] Kissinger, Henry. La diplomacia. “La nueva Cara de la diplomacia: Wilson y el tratado de Versalles”. Pág. 257.
[3] Violaciones del nuevo orden internacional como la invasión de Japón en Manchuria y su posterior invasión en China, ó incluso en violaciones del mismo tratado de Versalles por parte de Alemania.

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¡UN LLAMADO A LA RESPONSABILIDAD!

Escrito por: Carlos Alberto Arango Schütz
Para:
http://calicolumna.blogspot.com/ y http://noticias.radio3hp.com/

Después de un tiempo de estar “dormido políticamente” vuelvo a mostrarles una cuestión que me inquieta, la re-reelección del presidente Álvaro Uribe Vélez, el titulo de esta opinión debería ser algo pareció a: “¿después de siete años usted todavía es uribista?” ó quizá más amplio “¿después de siete años le gusta el autoritarismo, o aún le sabe amargo?”. Pero la verdad decidí ponerle este título ya que es un llamado a todos los colombianos para que sean responsables con su patria y con la clase de individuos que escogen para administrar los recursos y la seguridad de su vida.

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Tengo que ser sincero con ustedes, la verdad tengo una doble intención con este llamado a la responsabilidad, la primera trata de mostrar que el actual presidente de la república no es apto para llevar las riendas de la "democracia" colombiana (termino impreciso, ya que la situación del país demuestra que Colombia no es una democracia y mucho menos una república); y la segunda intención es demostrar a quien todavía es Uribista a ultranza, y cree que el salvador del país es Álvaro Uribe con su política de seguridad "democrática" (¿si fuese democrática habrían existido los falsos positivos, ó los asesinatos a sindicalistas ó lideres de movimientos reivindicadores a manos de las fuerzas armadas?) que le dio al país la oportunidad de contrarrestar a las FARC, que no ha habido momento en la historia más trágico que el que vivimos actualmente. Quienes eligieron al presidente Uribe, renunciaron a su derecho futuro a una autodeterminación política sin restricciones y abandonaron parte de su libertad al ponerse al servicio de un gobierno autoritario y paternalista.

Hoy en día vivimos bajo un autoritarismo aparentemente legal. Somos víctimas de un régimen paternalista que no reconoce que como pueblo somos capaces de tomar las mejores decisiones para nuestra patria. Quien votó por el presidente Uribe en su reelección ayudó a fragmentar lo poco que este país ostentaba de democrático, ese voto es causante de la situación actual.

Colombia ante los ojos del mundo no respeta los derechos humanos, es un agresor del derecho internacional y es un país que genera inestabilidad política y militar en la región. Cualquiera podría decir que esta situación es una condición de la guerra interna y que de las consecuencias la única responsable es las FARC; yo le respondería a estas personas que la seguridad democrática ha desmembrado la política exterior colombiana, ya que la necesidad de resultados nos ha llevado a bombardear el territorio de un país vecino como ecuador y nos ha puesto en una constante confrontación con Hugo Chávez y el pueblo venezolano. Y ya que empecé a hablar de la seguridad democrática, hoy después de siete años las FARC no se han rendido ni han sido vencidas, pareciera que la promesa del presidente Uribe hace siete años de desmantelar esta guerrilla en su período presidencial no se cumplirá, y probablemente si el gobierno sucesor sigue con la misma línea política, el país tardará más de tres períodos presidenciales en encontrar la paz.

Entonces llegan las preguntas que después de siete de años debemos hacernos: ¿La seguridad democrática nos dio realmente seguridad o potenció la paciente destrucción de las relaciones internacionales de nuestro país y la libertad de expresión y los derechos a la oposición política? ¿Otros cuatro años más en el poder no instaurarían una especie de gobierno monárquico, autoritario y absolutista?... ¿En Colombia alguna vez habrá paz con un gobierno que se dedica a la guerra de desgaste y no genera verdaderas oportunidades de dialogo y negociación?...Estas preguntas no pienso responderlas, sólo las dejo a modo de reflexión y espero y confió que su interés por el país y una visión transparente de la realidad los lleve a las respuestas correctas.

Considero que no es posible que un gobierno como el actual en nombre de la seguridad sacrifique civiles inocentes, y que el pueblo siga apoyando incondicionalmente este tipo de conductas. ¿Sí el referendo reeleccionista es aprobado en su totalidad, en el 2010, usted como colombiano piensa dar su voto a un megalómano que ha demostrado que en la salvaguarda de su propio interés político (que considera el único interés legítimo) y personal ha acabado con la vida de miles de ciudadanos inocentes?

Yo, como colombiano y fiel partidario de un respeto a la libertad política y de expresión, en el 2010 votaré por que en Colombia exista una verdadera democracia y un gobierno que este subordinado a la ley. Daré mi apoyo a quien nos saque de esta condición tan apremiante que es el autoritarismo y nos de las garantías para un verdadero desarrollo político y social. Los colombianos debemos pensar en instaurar un verdadero imperio de la ley y no leyes que son posibles de reformar por cualquiera que pretenda satisfacer un interés personal en nombre del interés nacional.

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EVENTO PRESIDENCIABLES 2010: 17 DE ABRIL DEL 2009

La Pontificia Universidad Javeriana está organizando un evento que reunirá a los precandidatos presidenciales más importantes y nos brindará la oportunidad de conocer sus propuestas las cuales posiblemente nos darán visos sobre quién es el más capacitado para obtener el tan preciado puesto en la Casa de Nariño. Como estudiante de ciencia política y como un colombiano consiente de la realidad política de nuestro país, estoy seguro que este tipo de eventos son necesarios para construir un panorama de las próximas elecciones presidenciales a realizarse en 2010. Seguramente encontraremos posiciones encontradas entre los distintos precandidatos, pero en mi opinión el país necesita respirar un nuevo aire en lo que respecta a la política, seguir pensando en Álvaro Uribe como la primera opción ya no es algo tan viable si queremos construir un sistema político incluyente y realmente efectivo. Así que invito a todo aquel interesado a que se acerque el viernes 17 de abril a la universidad Javeriana, la cual como siempre abre sus puertas a todo el que le interese el futuro de nuestro país.

Carlos Alberto Arango Schütz


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Texto de invitación de la universidad

Elecciones 2010: Primer Encuentro de los Presidenciables en Javeriana – Cali.

El escenario político-electoral de 2010 se enmarca dentro de un contexto de incertidumbre y posiciones encontradas.

¿Quiénes son los candidatos con opción real de llegar a la presidencia de Colombia? ¿Cuáles son sus principales propuestas? ¿Son éstas una respuesta al desempleo, la pobreza, la cobertura en salud y educación, la superación del conflicto y el logro de la seguridad? ¿Puede Colombia con estas propuestas normalizar sus relaciones exteriores con el vecindario y su principal aliado?

Luego de casi 7 años del gobierno Uribe el país se encuentra polarizado. Muchos consideran que es necesario un tercer mandato del Presidente o de las fuerzas uribistas para darle continuidad a la política de seguridad democrática. Otros por el contrario piensan que esto llevaría a la perpetuación del Presidente en el poder y a una erosión irreversible de la institucionalidad democrática.

Para abordar esta compleja problemática nacional y ofrecer respuestas a los interrogantes suscitados, los invitamos a participar del Panel “Elecciones 2010: Primer Encuentro de los Presidenciables en Javeriana - Cali”. Este evento cuenta con la presencia de los distintos precandidatos presidenciales, quienes representan las diversas tendencias políticas y encabezan las encuestas. Bajo esta modalidad, se formula a los invitados rondas de preguntas de 3 minutos y medio con derecho a contra pregunta por parte del moderador. Una vez finalizadas las 6 rondas se procederá a una segunda fase, donde el público formula libremente preguntas a los invitados.

Para obtener mayor información hunde aquí.

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EL MERCANTILISMO Y EL COLBERTISMO EN FRANCIA (1661 – 1683)

Las siguientes páginas son una breve reseña sobre la Francia mercantilista del siglo XVII, publico este ensayo en Cali-Columna para la sección de historia con el objetivo de que sirvan como una referencia para todo aquel que le guste leer historia y ensayos académicos.

I. INTRODUCCIÓN:

El período que se va a tratar en las siguientes hojas es el que corresponde a la Francia del Siglo XVII, más concretamente en el reinado de Luis XIV desde el año 1661, hasta la muerte de su ministro de hacienda y finanzas Jean-Batiste Colbert en el año de 1683.

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Jean-Batiste Colbert nació en Reims, en una familia de mercaderes. Colbert jamás tuvo una educación formal, pero su tío, Odart Colbert le ayudo a conseguir un puesto dentro de la burocracia francesa como asistente de Michel Teller. Colbert pasó después de siete largos años de servicio a convertirse en consejero de estado y luego a ser uno de los principales ayudantes del Cardenal Mazarino. Después de la muerte Mazarino, Colbert ascendió hasta convertirse en el ministro de hacienda y finanzas del rey Luis XIV.

Este período de la historia, en el que Colbert sirvió bajo el absolutismo francés (1661 – 1683) está marcado por las clásicas políticas mercantilistas que influían en el desarrollo del comercio, la industria y la agricultura; cada una de estas actividades dependía estrictamente del control estatal y las posiciones proteccionistas del ministro Colbert con respecto a las importaciones, las exportaciones, la política fiscal y la asignación de monopolios a los distintos gremios existentes en una industria en particular.

En las siguientes hojas se describirá: El desarrollo del mercantilismo y el colbertismo; la política proteccionistas del ministro Colbert; el colbertismo y el mercantilismo como una herramienta para fortalecer el poder político de Luis XIV; y la estructuración del trabajo bajo el mercantilismo francés entre 1661-1683.

II. EL DESARROLLO DEL MERCANTILISMO Y EL COLBERTISMO:

Jean-Batiste Colbert manejó las clásicas políticas mercantilistas que habían predominado en Francia y en el resto de Europa desde el siglo XVI, básicamente se enfocó en fomentar y conservar el metal en lingotes dentro de Francia y prohibir su exportación, crear unas grandes barreras arancelarias para las importaciones, subvencionar las exportaciones creando monopolios otorgados a ciertos gremios industriales e imponiendo altos impuestos indirectos; todo lo anterior con el fin de aumentar las arcas y estabilizar la economía.

Colbert además abrazaba el clásico argumento de que el comercio es guerra y conflicto, para él una nación sólo podía mejorar comercialmente cuando le infringía daño a otra nación, “[…] las ganancias de una nación debe suponer la pérdida de otra”[1]. Debido a esto podemos suponer que la guerra de 1672 entre Francia y Holanda se debió a una fuerte presión ejercida por Colbert a Luis XIV[2] para que intentara organizar un modelo de comercio e industrialización basado en la estructura del desarrollo comercial e industrial holandés, que no era más que un fuerte comercio con las Indias Orientales y Occidentales y un desarrollo de manufacturas como el lienzo y los paños. Después de la guerra con Holanda y los altos costos que le significó a las arcas francesas, el país entró en un período de recesión debido a la escases de alimentos y las políticas proteccionistas sobre las exportaciones que impidieron en muchos casos la inversión de ciertos gremios en algunas industrias.

Por otro lado Colbert creía que Francia se debía auto-abastecer y generar lo suficiente para su subsistencia sin depender a gran escala del comercio con otras naciones, por esto Colbert mediante una serie de decretos impuso unos altos estándares de calidad para los bienes producidos en Francia, con el fin de que en un futuro, cuando generaran suficientes excedentes y cubrieran la demanda interna, pudieran competir y ganar en la “arena” de los mercados internacionales. Así el método predilecto era asignar a un gremio los derechos de producción sobre un bien determinado y proteger la producción de cualquier posible importación que generará competencia en lo domestico, después de que el bien había sido producido, se procedía subsidiar las exportaciones de dicho bien para que entrara con fuerza en los distintos mercados en donde Francia comerciaba.

El colbertismo se convirtió en una política de Estado después de la muerte de Colbert, esto se debió a que Luis XIV “[…] agradecía a Colbert con altivez el haberle ayudado materialmente a hacer posibles las grandes ambiciones de su madurez […]”[3], y a que en cierta medida las políticas de Colbert habían ayudado a librar a Francia de algunas deudas y problemas comerciales y también habían contribuido al fortalecido en el primer período de paz del reinado de Luis XIV, a establecer una economía balanceada que nunca se había logrado y que después de la guerra con Holanda jamás se pudo volver a concretar.

III. LA POLÍTICA PROTECCIONISTAS DEL MINISTRO COLBERT:

El proteccionismo jugó un papel fundamental en la economía francesa del siglo XVII, ya que los mercantilistas consideraban que la intervención estatal en los asuntos comerciales era vital para el desarrollo de una verdadera estabilidad económica en el país. La protección a las exportaciones era esencial bajo el colbertismo, se debía proteger la producción interna del país de cualquier importación que alterara los precios locales y compitiera en lo domestico con la producción de un bien en particular, se debía además potenciar la calidad de los productos para que generaran mayor competitividad y proporcionaran mayores beneficios. Las restricciones no se limitaban únicamente a las importaciones, también jugaban un rol determinante en la producción interna, ningún bien podía ser elaborado o explotado por más de un gremio en las distintas provincias, se limitaba en grandes proporciones la competitividad de los productos y se fomentaban los monopolios gremiales.

Este sistema gremial y de monopolios en ocasiones favoreció la producción pero generó un atrasó en la tecnificación y la evolución de la industria francesa. A menudo ciertos bienes llegaban a Francia del extranjero y constituían una revolución en materia de industrialización, pero los monopolios al ver sus productos amenazados por las nuevas innovaciones, acudían al estado en busca de restricciones y en ocasiones abogaban por la eliminación de algún bien importado de otro país y el estado en casi todas las ocasiones restringía las innovaciones o los nuevos productos que generaban competencia.

Un claro ejemplo de esta política de proteccionismo fue el tema de controversia en 1660, cuando empezó a llegar a Francia un nuevo producto que suponía una revolución, los calicós estampados. Cuando los monopolios de la lana, la pañería, la seda y el lino se dieron cuenta que los calicós competían abiertamente con sus productos acudieron al estado, este aplicando el colbertismo restringió los calicós e incluso los prohibió. Así Colbert se encargó de diseñar una política que fomentaba el desarrollo interno, pero que deterioraba la evolución de la industria.

En el tiempo en que Colbert fue ministro de Hacienda se desarrolló una política de cero tolerancia contra cualquier producto nuevo que compitiera en los mercados, cualquiera que lo produjera y que lo usara. Se crearon servicios de espionaje que revisaban los mercados y la producción para esclarecer quienes producían en contra de los decretos del Rey mercancías prohibidas. El proteccionismo llego al punto de ser una política que mataba a quienes producían y comerciaban con un producto prohibido, y que linchaba a quien lo comprara y lo usara.

IV. EL COLBERTISMO Y EL MERCANTILISMO COMO UNA HERRAMIENTA PARA FORTALECER EL PODER POLÍTICO DE LUIS XIV:

El régimen político en donde se encuentran las políticas proteccionistas de Colbert es una monarquía absoluta – con Luis XIV se da el absolutismo Francés – con el poder sobre todo los asuntos que le conciernen o que desea que le conciernan. La población es súbdita del Rey y por tanto respetan su derecho divino a gobernar y más en el caso de Luis XIV, de quien se decía que era la copia de la imagen de Dios (El Rey Sol); por lo tanto los súbditos vivían en un estado que era propio del rey, en donde este tenía el derecho divino a implementar cualquier política que deseara y considerara más conveniente para el bien común.

El mercantilismo es un sistema que necesita de la intervención del Estado para funcionar correctamente. El Estado es el único que puede proteger el comercio y la acumulación de metales preciosos prohibiendo que sean exportados y por tanto la riqueza se pierda cediéndola a otras naciones por falta de intervención. En un monarquía absoluta asegurar todos los medios de producción es un asunto mucho más viable y que por norma es una razón de Estado, a diferencia de otro tipo de régimen que no intervenga, respete las libertades individuales y promueva el dejar hacer – dejar pasar. Por lo anterior en Francia el mercantilismo surgió bajo el telón de la monarquía absoluta y fue de gran ayuda para que los reyes llenaran sus arcas con la riqueza acumulada e intervenida por el Estado.

El proteccionismo fue el método por excelencia para que el Estado pudiera controlar la producción y el comercio, y de esta forma cumplir los requerimientos impuestos por el modelo mercantilista. El colbertismo fue radical en su aplicación del proteccionismo y el intervencionismo, llevó crear estrategias que garantizaran el poder del rey mediante la adquisición de riqueza y el acondicionamiento de las circunstancias económicas. Los altos impuestos a la renta y a la propiedad, la asignación de monopolios, los subsidios a las exportaciones, las restricciones y el prohibicionismo de las importaciones fueron métodos que Colbert radicalizó para garantizar la riqueza y con esta el poder político de Luis XIV. El mercantilismo en Francia fue una herramienta a disposición del rey para fortalecer su poder político en su propio reino, así como en toda Europa. Luis XIV quería ser el árbitro del mundo y Colbert trató de proveerle las herramientas para que lo fuese.

V. LA ESTRUCTURACIÓN DEL TRABAJO BAJO EL MERCANTILISMO FRANCÉS ENTRE 1661-1683:

El trabajo bajo las concepciones mercantilistas consiste en ver al trabajador como una pieza importante en la producción, claro está que esto no supone que los mercantilistas vieran al trabajador con los ojos que Adam Smith los vio y mucho menos como los vemos hoy en día. Las condiciones laborales impuestas en el modelo mercantilista hacían que el trabajador se volviera dependiente de su propio puesto laboral, no recibía ningún estimulo por su trabajo más allá de su paga y el sistema no dejaba al trabajador avanzar en un proyecto de vida. Para los mercantilistas el salario por el trabajo y los beneficios desprendidos de este no eran objeto de gran preocupación, al trabajador se le pagaba arbitrariamente, sin tener en cuenta sus necesidades o preocupaciones, los mercantilistas procuraban tener personas necesitadas que hicieran el trabajo a un bajo costo, esto queda bastante claro con la frase de Bernard Mandeville: “En una nación libre donde no se permite la esclavitud, la riqueza más segura consiste en una multitud de pobres laboriosos”[4].

Los mercantilistas veían en la tecnificación o especialización del trabajo un beneficio para la producción, tal y como Adam Smith lo propuso en su teoría sobre el trabajo. Colbert fue partidario de la tecnificación pero sus políticas de monopolios a menudo no dejaban implementar nuevas tendencias laborales y la especialización a menudo se veía estancada. Pero los franceses tenían claro que la producción era mucho más eficiente dividiendo los procesos y por esto implementaron una política para atraer obreros, artesanos y otros trabajadores especializados de algunas partes Europa, para así promover nuevas industrias o para mejorar los tiempos de producción en ciertas ramas de una industria. Las tácticas que Colbert usó no se limitaban a persuadir a los trabajadores con incentivos monetarios, algunas veces recurrió al secuestro[5] para solucionar con rapidez la necesidad de una nueva mano de obra. Así el colbertismo también se valía de robar e importar mano de obra de otras naciones para potenciar la producción y la calidad de los bienes en Francia.

En el período de 1661 a 1683 la estructura del trabajo especializado consistió en nacionalizar las fuentes de tecnificación e “importar” mano de obra especializada a Francia bajo cualquier método.

BIBLIOGRAFÍA

· Murray n. Rothbard – Historia del Pensamiento Económico., Volumen I: “Pensamiento Económico Hasta Adam Smith”.

· François Marie Arouet “Voltaire” – El Siglo de Luis XIV., Tomo II. Capítulo XXX: “Hacienda y Reglamentos”.

· André Ribard – Francia: “La Historia de un Pueblo”. Cronos.

· Pierre Goubert – Historia de Francia. Critica.

REFERENCIAS

[1] Murray n. Rothbard – Historia del Pensamiento Económico., Volumen I: “Pensamiento Económico Hasta Adam Smith”. Pág. 282
[2] También hay que aclarar que la guerra entre Francia y Holanda no se dio únicamente por la presión de Colbert y sus posiciones frente a Holanda, Luis XIV tenía otros motivos.
[3] Pierre Goubert - Historia de Francia, “Las grandes estaciones del gran reinado”. Pág. 136.
[4] Bernard Madeville - Fable of the Bees: or, Private Vices, Public Benefits (La fábula de las abejas: o, vicios privados, beneficios públicos).
[5] Colbert recurrió a este método cuando quiso junto con Luis XIV construir una armada parecida a la holandesa, los primeros barcos en donde no se usó mano de obra “importada” no alcanzaron a cumplir los altos estándares de calidad exigidos por Colbert.

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INVESTIGACIÓN SOBRE LA PARTICIPACIÓN Y LA CULTURA POLÍTICA EN COLOMBIA

Escrito por: Juliana Toro Restrepo y Carlos Alberto Arango Schütz
Para:
http://calicolumna.blogspot.com/ y http://noticias.radio3hp.com/

El contexto político y social de la participación en Colombia

a. La exclusión económica y social: la pobreza es un factor importante en la participación ciudadana puesto que ésta determina las jerarquías de las preocupaciones de los individuos, así mismo da contenido y otorga sentido a la vinculación de las personas en procesos de participación.

En Colombia la participación ciudadana se ha desarrollado en condiciones de creciente desigualdad social: los procesos de modernización produjeron rupturas con filosofías tradicionales de vida así como importantes avances en materia social y económica, esto último llevó a que se ampliara la brecha social, en otras palabras ocasionó que se aumentara la exclusión y la polarización –la profunda inequidad -. Lo anterior ha conducido al impedimento para potencializar las habilidades y capacidades de los colombianos para el enriquecimiento de la vida, para construir un verdadero sentido de pertenencia y de cooperación, así como la construcción participativa a través de instituciones democráticas.

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b. El sistema político y la cultura política: la política en Colombia funciona en dos instancias separadas, la primera corresponde a la representación –las instituciones formales- que no logran regular la conflictividad real y la segunda es la instancia del conflicto –actúa en el campo de las relaciones sociales- que es inagotable puesto que se reproduce material y simbólicamente creando una intricada red social.

La representación, incapaz de penetrar las relaciones conflictivas y convertirlas en materia política se ha convertido en una mera práctica instrumental a través de la que se hace una captación popular mediante redes clientelistas, que buscan satisfacer intereses particulares y no la definición de metas guiadas por el interés común; los representantes han terminado por representarse a sí mismos y han abandonado a la sociedad, produciendo una falta de participación de esta última con respecto a lo público.

Los ciudadanos establecen una doble relación con la política, por un lado el apego a las formalidades de la democracia, y por el otro, la insatisfacción creciente con un sistema político que no enfrenta con éxito el conflicto armado y que no puede garantizar la satisfacción de sus necesidades a través de los canales que la propia democracia ha creado para hacer realidad la figura del Estado social de derecho –las políticas públicas, la planificación, la gestión pública y la participación ciudadana-.

La sociedad cada vez más excluida de los círculos de poder y desprovista de la posibilidad de ejercer su participación ciudadana busca la resolución de los problemas a través de prácticas clientelistas. Esta no es sólo una relación de transacción –beneficios a cambio de votos- sino que se convierte en una forma de cosmovisión y de cómo se interpreta la relación entre el Estado y el ciudadano. La intermediación del clientelismo crea entonces una dependencia del mismo, los ciudadanos participan en lo público si obtienen algún beneficio particular; por su parte los intermediarios políticos atienden intereses particulares con el propósito de mantener y tomar ventaja del monopolio del poder; lo que crea una cultura política paternalista y dependiente de las prácticas clientelistas.

c. La violencia y el conflicto armado: El conflicto armado se ha desenvuelto históricamente como una confrontación entre diferentes grupos insurgentes y el Estado, en torno a definiciones sociales, económicas y políticas.

Cada vez se aprecia con mayor nitidez la estrecha relación entre la participación ciudadana con la violencia y el conflicto armado. Varios programas puestos en marcha por el gobierno nacional –el plan nacional de rehabilitación, por ejemplo - han otorgado un lugar privilegiado a la participación ciudadana como un instrumento importante para reducir las tasas de violencia del conflicto armado; sin embargo el desarrollo de estos programas ha afectado profundamente la vida local, convirtiéndola en escenario del conflicto y como consecuencia ha transformado la vida política local, lo que ha generado que la participación ciudadana se vea afectada por esta situación.

El conflicto armado se constituye en un escenario global de los procesos participativos; cada vez la participación se afecta en forma más directa. El conflicto se desarrolla en torno al poder político. Toda la población incluyendo dirigentes y líderes políticos, se ha visto envuelta y afectada por el conflicto armado de nuestro país, esta situación ha estigmatizado a algunos sectores de la población como colabores de alguno de los “dos bandos” lo que también ha provocado que la división del país se haga cada vez más grande – entre los que apoyan al Estado ó los que están con los grupos insurgentes- ; los líderes políticos en algunas zonas han tenido que hacerse invisibles y prácticamente no ejercer el poder que el pueblo les confirió, así como otros han recurrido a la corrupción y a las alianzas con los frentes insurgentes que hay en el país.
La violencia se ha constituido entonces como un obstáculo para la participación, pero sobre todo ha impedido el surgimiento de nuevos liderazgos, además ha contribuido a la fragmentación de la vida social y a que cada quien opte por ocuparse únicamente de sus asuntos y evitar hacer cualquier cosa que pueda comprometerlo.

Protagonistas de la participación ciudadana.

El análisis de los agentes que participan en Colombia puede hacerse desde dos perspectivas: la primera, sobre los que optan por la participación mediante los mecanismos institucionales y la representación ciudadana que se da a través del voto popular; y la segunda sobre los que ejercen la participación directa; en otras palabras, los ciudadanos que intervienen directamente en los escenarios públicos para informarse, opinar, presentar iniciativas, calificar la gestión pública o tomar decisiones.

La participación ciudadana ha convocado diversos sectores sociales: líderes comunitarios, representantes de organizaciones sociales, miembros de juntas de acción comunal, sindicatos y organizaciones no gubernamentales, representantes de la academia y de grupos empresariales así como grupos específicos de la población -mujeres, discapacitados y minorías éticas-.

Viejos y nuevos liderazgos.

La mayor parte de las instancias formales de participación, así como las informales operan con base en mecanismos de representación social, en otras palabras mediante la designación de una o más personas en calidad de representantes de intereses específicos ligados a identidades sociales, territoriales y políticas.

En Colombia, desde finales de la década de los 50 el liderazgo tradicional lo han llevado las juntas de acción comunal, que fueron concebidas por el Estado como organizaciones sociales dedicadas a trabajar por el bienestar de la comunidad.

Desde la década de los 80 tanto en Colombia como en otros países de Sudamérica la participación en el ámbito político tomó un giro, sobre todo en el sector rural. En Colombia las poblaciones de campesinos comenzaron a sentir con más fuerza los embates de la guerra y el conflicto político colombiano, por eso decidieron conformar agrupaciones que se dedicaran a promover medios para desarrollar una cultura socio-política dirigida a la reconciliación y a la integración de las distintas comunidades arrasadas por los diversos participantes del conflicto armado. Como ejemplo tenemos el caso del “Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio”, en donde se ha optado por construir nación a través de la reconciliación entre los miembros de las diversas comunidades de este territorio. Actualmente el programa es dirigido y apoyado por diversas organizaciones no gubernamentales que se dedican a motivar a la población para que subsane los problemas que tienen debido a la ausencia del Estado.

Estos nuevos mecanismos han sido una revolución en las formas y prácticas de participación, han roto con las matrices hegemónicas dominantes en la política y han logrado abrirse un gran trecho a través de programas que le apuntan a la reconciliación nacional.

De esta forma los nuevos movimientos sociales le apuntan a una matriz contra-hegemónica que actualmente se constituye de tres factores cruciales que buscan la conformación de una verdadera cultura incluyente dentro de la política: 1) Un rescate de la identidad y de la vida cotidiana, 2) un enfoque en la participación social, 3) y una generación de cultura democrática. Estos tres mecanismos buscan que el individuo que participa pueda recuperar su identidad como un miembro activo de una comunidad que se pone metas de carácter social y político; también se enfocan en generar una participación sin representación individual, dentro de estos mecanismos, la participación se hace de forma colectiva; y además buscan que impere una cultura democrática donde el individuo represente a la comunidad y viceversa.

En Colombia han existido muchos mecanismos de participación y de liderazgo promovidos por el estado o por instituciones no gubernamentales, pero nunca en la historia de país las organizaciones rurales habían cobrado tanta fuerza en el ámbito político como actualmente lo han hecho.[1]

Cultura Política.

Gabriel Almond elaboro en la década de los 90 elaboró un concepto relacionado con la cultura política, en el expone cuatro dimensiones relacionadas a ella:

“En primer lugar consiste en un haz de orientaciones políticas de una comunidad nacional o subnacional; en segundo lugar, tiene componentes cognitivos, afectivos y evaluativos, que incluyen conocimientos y creencias sobre la realidad política, los sentimientos políticos y los compromisos con valores políticos, en tercer lugar, el contenido de la cultura política es el resultado de la socialización primaria, de la educación, de la exposición a los medios y de las experiencias adultas de las actuaciones gubernamentales, sociales y económicas; y en cuarto lugar, la cultura política afecta la actuación gubernamental y a la estructura política, condicionándolas, aunque no determinándolas, porque su relación causal fluye en ambas direcciones.”[2]

La participación como expresión de la cultura política nos demuestra que esta es una forma de pensar, actuar y convivir en contexto ya que enuncia las construcciones sociales que se han hecho a partir del colectivo; configura la forma de participar en los contextos y abre la posibilidad para la aparición de nuevas ideologías, formas de expresión y de desarrollo cultural y social.
La sociedad se constituye en últimas como la materialización de la cultura política, es decir que es a través de ella como se configura la forma de vida de las personas, las instituciones que funcionan dentro del ámbito estatal y la forma de gobierno que rige a un país.

En Colombia es necesario que la cultura política se replantee, ya sea mediante la participación contra-hegemónica aquí descrita o mediante otro tipo de instrumentos que le devuelvan al individuo y a las diversas comunidades la fe en sus instituciones y en el desarrollo de una verdadera política de integración social. Consideramos como apunte final que la verdadera paz se construye a través de la elaboración de una cultura política basada en la integración de los diversos pensamientos que permita la regeneración del tejido social del país y el normal funcionamiento de la política.

Bibliografía:

· Fabio Velásquez C, Esperanza González R., ¿Qué ha pasado con la participación ciudadana en Colombia?, Fundación Corona en una colaboración con Fundación Social, Foro Nacional por Colombia, Banco Mundial, CIDER – Universidad de los Andes. Corporación Región, Viva la Ciudadanía y Transparencia por Colombia
· Martha Cecilia Herrera, Alexis V. Pinilla Díaz, Raúl Infante Acevedo, Carlos J. Díaz Soler. La construcción de cultura política en Colombia: “proyectos hegemónicos y resistencias culturales”., Universidad Pedagógica Nacional.
· Francisco Llera., Enfoques en el estudio de la cultura política.
· Gianfranco Pasquino y Stefano Bortolini, Manual de Ciencia Política: “Participación política, grupos y movimientos”., Madrid, Editorial Alianza.
· Martín Hoppenhayn, Ponencia: “La Participación y sus Motivos”., Enero de 2000.
· Padre Francisco de Roux, S.J. Universitas Xaveriana, “Colombia es un Proyecto Viable”., Agosto de 2002.

[1] Véase el caso de la Minga Indígena de 2008, la huelga de los corteros de caña, los programas de desarrollo rurales liderados por los mimos pobladores - como el cado del “programa de desarrollo y paz del Magdalena-Medio” – ó el caso de los campesinos del Carare.
[2] Citado por Francisco Llera, “Enfoques en el estudio de la cultura política”, Op. Cit ., Pág. 59.


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